
El líder espiritual budista, Dalai Lama, expresó este jueves su solidaridad con las víctimas de las devastadoras inundaciones en Nepal y el Tíbet. En un comunicado, afirmó: “Rezo por todos aquellos que han perdido la vida y ofrezco mi más sentido pésame a los familiares de los fallecidos y a todos los afectados por esta tragedia”.
A su vez, Dalai Lama pidió por la adopción de “medidas de ayuda adecuadas” para los afectados. “Dado que esta región también ha sufrido calamidades en el pasado, estos son sin duda síntomas de una causa subyacente más profunda, ya sea el cambio climático u otros factores. Espero que se tomen las medidas de seguimiento adecuadas, siempre que sea posible, para ayudar a garantizar que este tipo de desastres no se repitan”, dijo en un comunicado.
El referente espiritual del budismo es considerado por Beijing un rebelde y separatista, desde que escapó del Tíbet y se exilió en 1959 tras la represión de un levantamiento por parte de las tropas chinas en esa región.

Los equipos de rescate continúan la búsqueda de cientos de desaparecidos en la frontera entre Nepal y China tras la devastadora avalancha de lodo y agua provocada por el colapso de un glaciar, que arrasó varias comunidades. La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal reportó el jueves 826 personas desaparecidas y un saldo de 165 fallecidos por las inundaciones repentinas. Las autoridades nepalíes intensificaron las operaciones en los distritos más afectados, Nuwakot y Rasuwa.
Por su parte, la cadena estatal china CCTV informó que, en el Tíbet, 558 personas seguían desaparecidas, de las cuales 260 son extranjeros. Dos aldeanos fueron rescatados y hasta la mañana del jueves se contabilizaban tres víctimas mortales.
La catástrofe en Nepal y Tíbet no constituye un evento aislado. El sistema fluvial Lhende Khola experimentó dos grandes inundaciones en solo 14 meses, reflejando la creciente inestabilidad del sistema glaciar del Himalaya, que amenaza comunidades, infraestructura y suministro de agua en una de las regiones más densamente pobladas del planeta. En agosto del año pasado, una inundación similar ocurrió tras el desbordamiento de un lago glaciar en el Tíbet debido a altas temperaturas, causando nueve muertes y la destrucción de infraestructura crítica, incluido un puente entre Nepal y China.

Imágenes captadas por drones en Nepal mostraron caminos destruidos y edificaciones sepultadas bajo el agua y el lodo. En el distrito de Nuwakot, una de las zonas más golpeadas, el torrente cubrió hasta los segundos pisos de los edificios. Restos de escombros colgaban de árboles y cables, vehículos quedaron enterrados y los sobrevivientes, cubiertos de barro, relataban la rapidez con la que la corriente arrasó el área. El flujo paralizó la movilidad en varias regiones.
Shoyam Rajbhandari, residente local, relató: “Cuando llegué a Dhunge bazar, en media hora, la inundación arrasó todo el mercado. La gente se preparaba para ir a trabajar en ese momento. Cuántos están muertos o desaparecidos, no lo sabemos”.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) informó inicialmente de un sismo de magnitud 4,4 cerca de la frontera, a unos 66 kilómetros al norte de Katmandú, pero luego actualizó su análisis identificando el evento como un colapso glacial de magnitud 5,2. El organismo explicó que no se produjo un terremoto, sino un derrumbe glaciar que generó un flujo de escombros aguas abajo, según datos sísmicos y satelitales.
Expertos climáticos del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas, con sede en Katmandú, indicaron que una avalancha glaciar probablemente originó la inundación repentina. “Las observaciones hidrológicas indican la excepcional velocidad y magnitud de la ola de inundación”, afirmaron en un comunicado, señalando que el nivel del río Trishuli aumentó hasta nueve metros en media hora.

El río Lhende Khola, afluente del Bhotekoshi, registró las mayores inundaciones. Saswata Sanyal, especialista en reducción del riesgo de desastres, explicó que el afluente se desbordó dos veces en 14 meses, esta vez debido a un alud de hielo y rocas que bloqueó el río y provocó una crecida súbita. Sanyal subrayó la importancia de contar con sistemas de alerta temprana frente al impacto del calentamiento global en el Himalaya.
(Con información de AFP y Associated Press)
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