Con la incorporación de 28 nuevos municipios, Copeco elevó este miércoles a 103 el número de localidades en Alerta Roja, lo que significa que más de un tercio de los 298 municipios del país se encuentra ya en el nivel máximo de vigilancia por los efectos de la falta de lluvias.

Además, 82 municipios permanecen en Alerta Amarilla y 48 en Verde, por lo que 233 municipios están actualmente bajo algún nivel de alerta por sequía. Eso equivale a casi ocho de cada diez municipios del país bajo monitoreo.

La sequía ya no afecta solo al sur

La Alerta Roja se extiende actualmente por ocho departamentos.

Francisco Morazán concentra 23 municipios, seguido por Choluteca y El Paraíso con 16 cada uno, Lempira con 14, La Paz con 13, Valle con nueve, Intibucá con ocho y Comayagua con cuatro.

La distribución revela un cambio importante: la emergencia ya no está confinada únicamente al sur del país.

El centro, oriente y occidente también enfrentan problemas de disponibilidad de agua y afectaciones productivas.

Cenaos atribuye el deterioro al retraso de la temporada lluviosa y a condiciones más cálidas y secas relacionadas con un evento fuerte de El Niño.

El déficit acumulado de precipitación oscila entre 100 y 200 milímetros, suficiente para reducir caudales, afectar cultivos y limitar la disponibilidad de agua para consumo humano y animal.

Ese dato explica por qué unas cuantas lluvias aisladas no bastan para revertir la situación.

La sequía es acumulativa: no depende solo de si llueve un día, sino de cuánto dejó de llover durante semanas o meses.

El problema ahora es agua, comida y producción

El Gobierno estructuró la respuesta alrededor de cuatro áreas: agua, salud, seguridad alimentaria y producción agropecuaria.

Una sequía prolongada puede reducir cosechas, elevar costos de producción, aumentar la dependencia de cisternas y presionar los precios de alimentos.

En comunidades rurales, además, la falta de agua afecta simultáneamente a personas, animales y cultivos.

Copeco informó que ya ha intervenido siete municipios y atendido a más de 14.000 personas, mientras busca ampliar la asistencia alimentaria a unas 23.000.

Los municipios que ingresan a Alerta Roja recibirán un adelanto de las transferencias correspondientes al tercer trimestre.

El ministro de Copeco, Reinaldo Sánchez, explicó que esos fondos no constituyen recursos adicionales, sino dinero que llegará antes para facilitar la respuesta local.

La medida puede aliviar necesidades inmediatas, pero también significa que las alcaldías utilizarán anticipadamente recursos que ya estaban previstos para otros momentos del año.

Por eso, si la sequía se prolonga, el desafío financiero podría trasladarse hacia los meses siguientes.

El agua transportada también puede encarecerse

Otro frente será el control de precios. Protección al Consumidor deberá vigilar posibles abusos tanto en productos básicos como en el costo de las cisternas de agua y en la calidad del líquido suministrado.

Cuando las fuentes tradicionales comienzan a fallar, el acceso al agua puede convertirse en un mercado de emergencia. Y las familias con menores ingresos suelen ser las primeras afectadas.

El dato más preocupante no es únicamente que 103 municipios estén en rojo. Es que 233 de los 298 municipios del país ya se encuentran bajo algún nivel de alerta, mientras persisten déficits de lluvia y condiciones cálidas.

La sequía hondureña entra así en una nueva etapa. Ya no se trata solamente de esperar que vuelva a llover, sino de determinar cuánto tiempo pueden sostenerse las reservas de agua, las cosechas, los hogares y las finanzas municipales si las precipitaciones no logran compensar el déficit acumulado.