Un estudio reciente documentó el hallazgo de huellas de dinosaurios del Coniaciano en Canadá, el primer registro nacional para ese periodo del Cretácico. La mayoría corresponde a ornitópodos, conocidos como dinosaurios de pico de pato, que podían desplazarse en dos o cuatro patas. Las pisadas —tres dedos anchos y romos— medían entre 30 y 50 centímetros de ancho.

Las pisadas, encontradas cerca de Tumbler Ridge en el noreste de Columbia Británica, abren una nueva ventana sobre la vida terrestre en una época donde los fósiles de dinosaurios escaseaban y el nivel del mar era mucho más alto que el actual.

Durante el Cretácico medio, hace entre 105 y 75 millones de años, una vasta vía marítima cubría gran parte de las llanuras occidentales de América del Norte, desde Texas hasta Alaska. El periodo Coniaciano, que abarca de 89,75 a 86,5 millones de años atrás, presentaba un registro fósil muy limitado en el continente, tanto de huesos como de huellas.

El descubrimiento se produjo en la Formación Marshybank, una zona sedimentaria cerca de Tumbler Ridge. Un antiguo sistema fluvial formó allí un delta que avanzaba hacia el este en el mar interior, dejando sedimentos capaces de preservar huellas de dinosaurios.

La combinación de lagos poco profundos, turberas y llanuras de inundación atravesadas por ríos lentos favoreció la conservación. En el área se han identificado raíces fósiles y tocones que evidencian una vegetación densa, compuesta por grandes coníferas similares a las metasecuoyas.

Investigación en una región remota

Las primeras marcas fueron detectadas en 1988. La dificultad de acceso, que exige el uso de helicóptero, demoró el análisis detallado hasta 2022, cuando comenzó una investigación exhaustiva para estudiar el contexto y la variedad de huellas.

El equipo científico confirmó que las pisadas quedaron impresas en barro blando y se preservaron bajo finas capas de arena depositadas por desbordes de los ríos.

También se hallaron rastros en antiguas orillas arenosas de canales fluviales, intensamente pisoteadas por dinosaurios. La mayoría de las huellas corresponde a ornitópodos, conocidos como dinosaurios de pico de pato, que podían desplazarse en dos o cuatro patas. Estas huellas, con tres dedos anchos y romos, miden entre 30 y 50 centímetros de ancho.

Diversidad de dinosaurios y convivencia

Se identificaron tres tipos principales de huellas. La más numerosa pertenece a los ornitópodos. La segunda muestra tres dedos largos y angostos, con marcas de garras, asociadas a dinosaurios terópodos carnívoros. Por último, algunas huellas redondeadas y menos frecuentes, con cuatro o cinco dedos, se relacionan posiblemente con anquilosaurios.

La composición de especies distingue a la Formación Marshybank de otros yacimientos más antiguos de la región. Por ejemplo, en las formaciones Dunvegan y Gates, de entre 109 y 95 millones de años, predominan las huellas de anquilosaurios.

En cambio, la asociación de Marshybank se asemeja a la de la contemporánea Formación Frontier en el suroeste de Montana y a la fauna de la suprayacente Formación Wapiti, fechada entre 84 y 66 millones de años.

El impacto de la vegetación en la vida prehistórica

El registro fósil muestra que la flora de la zona incluía gimnospermas como coníferas, cícadas y ginkgos, junto con helechos y colas de caballo. La mayoría de las plantas, sin embargo, eran angiospermas, es decir, plantas con flores emparentadas con especies actuales como plátanos, álamos, sauces y laureles.

Las angiospermas, surgidas hace unos 130 millones de años en zonas tropicales, se expandieron rápidamente hacia latitudes más altas, llegando a Alaska unos 30 millones de años después.

Este cambio vegetal permitió que los dinosaurios herbívoros encontraran alimento más nutritivo y fácil de digerir. Las plantas con flores crecían más rápido y soportaban mejor el ramoneo constante de los animales, lo que favoreció la proliferación de ornitópodos y permitió a los carnívoros subsistir gracias a la abundancia de presas.

Un refugio terrestre en tiempos de mares elevados

En el periodo analizado, el nivel global del mar se situaba unos 100 metros por encima del actual. La elevada concentración de dióxido de carbono, resultado de episodios de volcanismo, mantenía un clima cálido y sin casquetes polares.

A pesar del dominio marino, el área de Tumbler Ridge preservó un ecosistema terrestre gracias a la formación del delta fluvial y la acumulación de sedimentos.

La región ya era reconocida por su abundante registro de huellas de vertebrados fósiles, incluidos cocodrilos gigantes, aves y pterosaurios. Muchas de estas huellas se encuentran conservadas en el Museo de Tumbler Ridge, y la zona fue designada Geoparque Mundial de la UNESCO en 2014.

El análisis de las huellas y la flora asociada señala que la proliferación de dinosaurios herbívoros del Coniaciano, en especial los ornitópodos, estuvo ligada a la diversificación de las plantas con flores.

Esta relación permitió el establecimiento de comunidades terrestres en una época donde el predominio del mar limitaba los hábitats disponibles para la vida sobre tierra firme.