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Hay personas que no solo eligen una disciplina, sino que terminan convirtiéndose en parte del paisaje indispensable de su propia ciudad. Nacido y criado en Mar del Plata, el maestro Alejandro Dillet construyó una vida donde el tenis tiene un sentido pedagógico y humano. Aunque de pequeño jugó al básquetbol durante varios años, el impacto cultural y deportivo de Guillermo Vilas transformó radicalmente su destino. El impulso visual de ver al ídolo nacional y la atracción por el desafío de un deporte individual, donde la templanza y el esfuerzo dependen exclusivamente de uno, lo llevaron a empuñar una raqueta por primera vez hasta convertirse en jugador de Primera.

La vocación por la enseñanza no nació en un aula ni como un plan minuciosamente trazado, sino como una casualidad del destino en 1986. Un amigo que dictaba clases en el Club Hípico, que por entonces contaba con apenas dos canchas de tenis, le pidió que lo cubriera de manera imprevista en unas horas de entrenamiento. Aquella tarde informal frente a los alumnos encendió una chispa transformadora que nunca más se apagaría en su vida. La conexión con la transmisión de conocimientos fue tan inmediata y natural que Alejandro continuó como docente en dicho club y posteriormente en el complejo La Manzana, consolidando una metodología donde la empatía pedagógica ocupaba el centro de la escena.

Con el oficio afianzado y una visión propia sobre cómo debía experimentarse el deporte, en 1993 dio un paso decisivo al fundar la Academia de Tenis Alejandro Dillet. En este año 2026, la institución celebra 33 años ininterrumpidos de funcionamiento en la ciudad, un hito de continuidad que se dicta en las instalaciones del Club Atlético Nación, el Tenis Club Siconara y las canchas del EMDER. La propuesta se destaca por recibir a deportistas de todas las edades y niveles, promoviendo una formación integral que combina la técnica, la salud física y la construcción de lazos sociales duraderos.

Uno de los sellos más representativos de su proyecto es la organización del Circuito de la Academia Dillet, un torneo mensual —y en ocasiones quincenal— que se disputa íntegramente en una sola jornada durante los domingos o feriados. Dividido en las categorías A, B y C de singles y competencias por equipos, el circuito promueve la participación inclusiva de todos los alumnos. La categoría C está especialmente diseñada para quienes están dando sus primeros pasos, permitiéndoles competir desde el comienzo de su aprendizaje sin la exigencia de dominar técnicas avanzadas.

En el plano organizativo de la ciudad, Dillet se convirtió en el gran articulador de los certámenes locales al dirigir los Abiertos de Tenis del Club A. Nación y del Tenis Club Siconara. Se trata de torneos continuados para damas y caballeros en singles y dobles que, al finalizar una edición, inmediatamente dan paso a la siguiente con récords de inscriptos. Dada su enorme trascendencia institucional y comunitaria, las últimas ediciones de ambos abiertos recibieron la declaración oficial de Interés Deportivo por parte del EMDER.
El prestigio de su labor docente lo llevó también al ámbito académico universitario como profesor contratado por la Universidad Nacional de Mar del Plata. A través del Departamento de Educación Física y Deportes, dependiente de la Secretaría de Bienestar, dicta clases semanales para estudiantes y docentes. Esta faceta institucional le permite acercar el deporte a la comunidad universitaria, promoviendo un espacio de recreación, salud y esparcimiento físico en medio de las exigencias de la vida académica.

Paralelamente a su trabajo en la cancha, Alejandro desarrolló una prolífica trayectoria en los medios de comunicación como columnista de tenis en el programa Con Voz la Tarde por Radio Vinilo 89.1. Su rigor profesional e idoneidad técnica lo llevaron a cumplir dos décadas consecutivas cubriendo el Argentina Open desde la sala de prensa. Esta doble faceta de entrenador y periodista le otorga una mirada analítica privilegiada sobre la evolución del tenis nacional e internacional.
Su formación técnica alcanzó el máximo reconocimiento institucional al obtener el título oficial de Profesor de Tenis, otorgado en forma conjunta por el Ministerio de Cultura y Educación, la Asociación Argentina de Tenis y el Instituto Nacional de Deportes. Se trata de una titulación histórica limitada a solo cincuenta profesionales en todo el país, cuya distinción de honor es llevar la firma original de Guillermo Vilas. Para Alejandro, tener el diploma firmado por el ídolo que lo inspiró a jugar representa uno de los mayores tesoros de su vida profesional.

A lo largo de su carrera, Dillet se ha posicionado de forma firme contra la presión desmedida que suele ejercerse sobre los deportistas infantiles. “No nos gusta para nada cuando se crean falsas expectativas en los chicos y se los ve como una inversión”, enfatiza con convicción sobre los peligros del nivel competitivo prematuro. Y agrega: “A la larga terminan sufriendo. Lo que buscamos es que disfruten, se diviertan y aprendan. Si estamos ante la presencia de un crack, va a llegar solo; no podemos forzarlo a partir de presiones que les hagan pasar un mal momento en la cancha”.
Esta filosofía formadora se aplica de igual manera en el trabajo cotidiano con los adultos que se acercan a la academia a aprender o perfeccionar su juego. “Buscamos crear un clima sano de superación donde la gente vaya a disfrutar y desenchufarse después de trabajar todo el día”, explica sobre el ambiente de camaradería que rodea a sus clases. Para el profesor marplatense, el verdadero valor de la actividad física reside en generar hábitos saludables, entablar amistades y mantener intacto el entusiasmo por mejorar en cada sesión.

Su lealtad hacia la esencia lúdica del deporte se refleja en cada jornada del circuito de la academia, donde la exigencia técnica se combina con la calidez humana. “Siempre que hacés algo disfrutando y pasándola bien, a la larga las cosas te salen mucho mejor que si lo hacés obligado“, afirma al describir las tardes de mates compartidos entre los jugadores. A través de este enfoque distendido pero riguroso en la enseñanza, ha logrado que generaciones enteras de marplatenses adopten el tenis como una pasión de por vida.

A lo largo de más de tres décadas de entrega ininterrumpida, la comunidad civil y las instituciones políticas han destacado su valioso aporte al deporte local y provincial. Dillet acumula distinciones de la Municipalidad de General Pueyrredón, cuatro reconocimientos del Honorable Concejo Deliberante y tres de la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires. Sumado a ello, en 2023 recibió una Distinción Especial en los Premios Lobo de Mar, una plaqueta de la Subsecretaría de Deportes de la provincia y un reconocimiento formal de la Cámara de Diputados de la Nación.
Mirando en retrospectiva una agenda semanal repleta de clases, torneos, programas radiales y viajes periodísticos, Alejandro sonríe ante la dimensión del camino recorrido. “A veces me pongo a pensar y me pregunto cómo hago todo esto en los siete días de la semana”, reflexiona con la humildad de quien hace lo que ama sin medir el esfuerzo. Con la misma frescura con la que pisó una cancha por primera vez, el maestro marplatense demuestra día a día que cuando el trabajo se confunde con la pasión, la pelota nunca deja de picar.
La noticia El maestro del tenis marplatense: Alejandro Dillet y la enseñanza priorizando el disfrute por sobre la presión se publicó primero en AHORA Mar del Plata.
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