Noticia bridada por RSS - AHORA.COM.AR

Cecilia González abrió las puertas de su cocina del piso 21 de Barracas para convertir una experiencia cotidiana en literatura. En su nuevo libro, “Clase de cocina”, la autora mezcla periodismo, gastronomía y recuerdos familiares para narrar una historia atravesada por los sabores de México, la vida en Argentina y el vínculo con su madre Florita.

Durante la entrevista con Federico Bruno en El Librero, la periodista explicó que el origen del libro estuvo en las reuniones que comenzó a organizar en su casa, primero como talleres de escritura y luego como encuentros gastronómicos donde desconocidos se reunían alrededor de una mesa.

Se fue dando todo de manera muy orgánica y espontánea”, contó González. Aquellas tertulias, en las que preparaba platos mexicanos mientras los invitados compartían historias personales, terminaron convirtiéndose en el punto de partida de una obra que recupera el valor emocional de cocinar.

La cocina como espacio de encuentro y memoria

González relató que muchas personas que participaban de sus clases le pedían las recetas de los platos que preparaba y le sugerían que diera talleres de cocina. Con el tiempo, esa idea tomó forma y comenzó a enseñar la preparación de clásicos mexicanos como el mole, los frijoles, el arroz a la mexicana y el guacamole.

Pero para la autora, cocinar nunca fue solamente una cuestión de ingredientes. “La gastronomía es uno de los principales aportes que hacemos los migrantes a los países a los que vamos”, señaló, al destacar que la comida funciona como un puente entre culturas.

En ese sentido, explicó que las clases se transforman en momentos de intercambio donde aparecen recuerdos de madres, abuelas y familiares que ya no están. “No hay nadie que cuando le preguntás por su plato favorito te diga un restaurante de cinco estrellas; te dicen la sopa que hacía mi mamá, la milanesa de la abuelita, las pastas del domingo”, reflexionó.

Aprovecho el feriado para compartirles 5 consejos de cocina que vienen en mi nuevo libro, se basan sobre todo en recomendaciones de mi mamá.

1-El arroz no se hierve y cuela. No es pasta. Se cocina con el agua justa; si es caldo de verduras o carnes, mejor.
Ultraprocesados pic.twitter.com/IhMFv3rfyz

— Cecilia González (@ceciazul) July 9, 2026

Un homenaje a su madre y a la cultura mexicana

Uno de los ejes centrales de “Clase de cocina” es la historia de Florita, la madre de González, y las recetas que forman parte de su identidad familiar. La autora contó que la idea del libro surgió a partir de una conversación con sus editoras de La Crujía, quienes la ayudaron a descubrir que allí había una historia para contar.

Yo no sé inventar historias, no tengo interés en la ficción. Me interesa contar historias verdaderas”, explicó. Así decidió construir una crónica alrededor de una de sus clases de cocina y utilizarla como hilo conductor para reconstruir su propia historia, la de su madre y la de la gastronomía mexicana.

Durante la charla, recordó también un momento del proceso de escritura en el que comprendió que debía respetar la propia mirada de su madre sobre su vida. González contó que, al preguntarle a quién quería dedicarle el libro, Florita mencionó a sus madrinas, quienes la habían criado durante su infancia.

La periodista había interpretado esa historia desde el dolor y las carencias, pero su madre la veía desde otro lugar: como una experiencia de amor y agradecimiento. “Ella tenía su propia versión de su vida y esa historia le pertenecía”, explicó González, en una reflexión sobre el trabajo de los cronistas y la importancia de escuchar sin imponer una mirada.

México, Argentina y la identidad alrededor de la mesa

El libro también recorre la historia de la gastronomía mexicana, reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, y recupera el valor de los mercados, las recetas ancestrales y las prácticas comunitarias vinculadas a la comida.

González destacó que cocinar fue una de las actividades que permitió a los seres humanos reunirse, comunicarse y construir comunidad. “Si compartimos alimentos es una de las mejores maneras de estar juntos”, sostuvo.

Además, recordó su llegada a Argentina, un país al que llegó inspirada por la literatura de Julio Cortázar. Había viajado desde México y terminó radicándose en Buenos Aires, donde desarrolló gran parte de su carrera periodística como corresponsal de la agencia mexicana Notimex.

Un libro para volver a cocinar y recuperar los vínculos

Con fotografías, recetas y una primera parte narrativa, “Clase de cocina” propone leer y cocinar como dos formas de acercarse a la memoria. Para González, recuperar el hábito de preparar los propios alimentos también implica recuperar tiempo, vínculos y tradiciones.

Cocinar es una forma de meditación en movimiento”, afirmó, al remarcar que la cocina puede ser una herramienta para combatir la deshumanización y volver a encontrarse con otros.

Publicado por La Crujía, el libro reúne las historias de una periodista mexicana que hizo de Argentina su hogar, las recetas heredadas de su madre y la certeza de que alrededor de una mesa todavía es posible compartir recuerdos, emociones y afectos.

Escuchá la entrevista completa a Cecilia González con Federico Bruno

La noticia “Clase de cocina”, el libro donde Cecilia González une gastronomía, periodismo y recuerdos familiares se publicó primero en AHORA Mar del Plata.