Noticia bridada por RSS - AHORA.COM.AR
Cuando Tatiana Caraccia dejó Mar del Plata para mudarse a Buenos Aires tenía una certeza: quería tocar más y seguir aprendiendo. Años después, esa misma inquietud la llevó aún más lejos, hasta Nueva York, donde actualmente desarrolla su carrera como pianista de jazz y ya suma experiencias que alguna vez parecieron imposibles, como tocar en Carnegie Hall y compartir escenario con músicos que admiraba desde la distancia.
“Mar del Plata siempre está presente en mí. Estando en otro país se hace más fuerte el sentimiento. Con orgullo siempre ando diciendo que soy de ahí”, cuenta la artista, que realizó sus primeros estudios musicales en la ciudad y se recibió como profesora de música antes de emprender nuevos desafíos.
La primera mudanza fue hacia Buenos Aires, donde ingresó a la Tecnicatura en Piano Jazz del Conservatorio Manuel de Falla. Sin embargo, la necesidad de seguir creciendo volvió a aparecer.
“Ya me había recibido y sentía que tenía que hacer algo más. Esa necesidad se repitió unos años después en Buenos Aires y ahí llegó la idea de Nueva York”, recuerda.

Aunque la posibilidad de estudiar en Estados Unidos había estado presente desde joven, el proyecto recién tomó forma años más tarde. “Recuerdo ver universidades de Nueva York cuando tenía 20 años y soñar un poco, pero en ese momento no era una opción. Terminé viniendo a los 34 años. Por eso digo que vale la pena soñar“, afirma.
El camino no fue sencillo. Durante dos años estudió inglés, trabajó para reunir dinero y preparó toda la documentación necesaria para concretar el viaje. Ya instalada en Nueva York, debió afrontar nuevos desafíos: otro idioma, una cultura diferente y la imposibilidad de trabajar mientras cursaba la maestría.
“Venía de tocar tres o cuatro veces por semana en Argentina y pasé a tocar cero. Fue bastante frustrante. Lo más difícil es estar lejos de tu país, de tu gente y de tu cultura”, admite.
Sin embargo, la ciudad también le regaló experiencias inolvidables. Una de ellas fue tocar en Carnegie Hall, uno de los escenarios más prestigiosos del mundo.
“Fue totalmente inesperado. Me habían escrito para invitarme y ni siquiera vi el mensaje. Quince días después me volvieron a preguntar si quería tocar ahí y recién entonces me di cuenta. Entré en desesperación porque tenía menos tiempo para prepararme, pero fue una experiencia hermosa”, relata entre risas.
Sobre las diferencias entre la escena musical marplatense y la neoyorquina, Caraccia destaca que, pese a la distancia y la diferencia de escala, recuerda con cariño el movimiento jazzístico local.
“Hay mucho empuje, muchas ganas de hacer y muy buen nivel. Tengo recuerdos hermosos de las jams y de toda la gente que impulsó espacios para tocar y aprender”, señala.

De Nueva York, en cambio, destaca la convivencia cotidiana con músicos de altísimo nivel y el respeto que existe dentro de la comunidad artística.
“Acá hay muchísimos músicos y muy buenos. Es muy inspirador. Lo más lindo es ver cómo incluso los artistas más activos van a escuchar tocar a otros y el respeto que tienen por los músicos más grandes. Es algo para aprender”, sostiene.
Mientras continúa estudiando, tomando clases y desarrollando nuevos proyectos, la pianista no pierde de vista el mensaje que le gustaría transmitir a quienes hoy sueñan desde Mar del Plata con una carrera internacional.
“No hay que pensar que algo es imposible o que está fuera de alcance. Hay que jugársela e ir para adelante cuando uno realmente quiere algo. Como mucho aparecerá un no del otro lado, y entonces habrá que golpear la próxima puerta”.
La noticia “Vale la pena soñar”: la marplatense que llegó a Nueva York a los 34 años y hoy toca en la cuna del jazz se publicó primero en AHORA Mar del Plata.
Todavia no hay comentarios aprobados.