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La historia de Tiziana Jiménez demuestra que, muchas veces, los grandes sueños comienzan con pequeños gestos. En una escuela rural de Chaco, una docente encontró la manera de que su alumna pudiera practicar básquet en silla de ruedas con los pocos recursos disponibles. Para hacerlo, alcanzó con una silla del salón y una X dibujada en la pared que funcionaba como objetivo para sus lanzamientos.

Meses después de aquel comienzo, Tizi llegó a Mar del Plata para participar de los Juegos Nacionales Juveniles Adaptados, en una experiencia que representa mucho más que una competencia deportiva: también significó salir por primera vez de su provincia y conocer el mar.

La historia comenzó en la Escuela Rural N° 269 “Maestro Carlos Higinio Laguzzi”, ubicada en el Lote 45 de Bajo Hondo Chico, a unos 30 kilómetros de Presidencia Roque Sáenz Peña y cerca del Parque Nacional El Impenetrable.

Allí, Tiziana cursa séptimo grado como alumna integrada y conoció a Carolina Aguirre, la maestra que la incentivó a incorporarse a las clases de educación física.

“Me comprometí con la niña a trabajar con ella, con los pocos recursos que contamos. Practicamos con una silla del salón y un punto en la pared para que pueda hacer los tiros”, contó la docente, que también la sumó a las actividades de vóleibol junto a sus compañeros.

De una escuela rural de Chaco a los Juegos en Mar del Plata

El proyecto fue creciendo gracias al trabajo conjunto con el Área de Deporte Adaptado del municipio de Presidencia Roque Sáenz Peña y la Fundación Desocha. Así se conformó el equipo chaqueño para esta edición de los Juegos, con chicos y chicas de distintas localidades de la provincia.

Para Tiziana, el viaje tuvo un significado especial. Además de representar a Chaco en una competencia nacional, vivió por primera vez la experiencia de conocer el mar.

“Es la primera vez que conozco el mar y la ciudad es muy linda, me encantó. Me siento muy bien con el deporte que estoy jugando, me gusta el básquet”, contó desde el Polideportivo Islas Malvinas de Mar del Plata.

El orgullo de una maestra que hizo posible el sueño

Para Carolina Aguirre, acompañar a Tizi en esta experiencia también representa una enorme emoción y una responsabilidad. La docente destacó el esfuerzo realizado para que la alumna pudiera desarrollar su pasión por el deporte, a pesar de las dificultades y la falta de recursos.

“Acompañar a Tizi en esta oportunidad me llena de emoción, me llena de orgullo representar a Chaco. A pesar de las adversidades con las que contamos, no existen límites ni distancias para que un niño haga deporte”, expresó.

La maestra también aseguró que regresarán con mucha alegría y nuevas energías para continuar trabajando durante 2027.

Lo que empezó con una silla prestada y una marca en una pared terminó convirtiéndose en un viaje inolvidable, una experiencia deportiva y el primer encuentro de Tizi con el mar.

Fuente: Argentina.gob.ar

La noticia Una silla, una X en la pared y un sueño: la historia que emociona en los Juegos Evita se publicó primero en AHORA Mar del Plata.