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Una banda de presos acusada de cometer estafas telefónicas y robos bajo la modalidad del “cuento del tío” fue desarticulada tras una investigación de la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI), que incluyó allanamientos simultáneos en tres unidades penitenciarias. Los sospechosos montaron un call centter en la cárcel, se hacían pasar por policías o familiares en problemas para engañar a sus víctimas y exigirles dinero. En los procedimientos fueron detenidos tres hombres y se secuestraron ocho teléfonos celulares, chips y anotaciones.

Los presos hicieron más de 10 mil llamados extorsivos en cuatro meses. Durante una requisa en la celda de Miguel Hugo Carlos, alojado en el complejo penitenciario de Olmos, secuestraron teléfonos celulares que, según la investigación, eran utilizados para llevar adelante las maniobras delictivas.

El hombre cumple una condena de 30 años de prisión por los delitos de robo agravado por escalamiento, homicidio agravado criminis causa y robo agravado por lesiones graves. Además, registra una declaración de reincidencia, según se informó.

La investigación, a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio (UFIJ) 13, conducida por el fiscal Mariano Moyano, permitió establecer que la banda operaba desde las unidades penales 1 de Olmos, 44 de Batán y 15 de Batán, y que también habría actuado en otras provincias, entre ellas Neuquén, Mendoza, Córdoba y Salta.

“Tu hermano atropelló a una embarazada”: presos se hacían pasar por policías y estafaban desde la cárcel pic.twitter.com/2GSMEbT5Ua

— ahoramardelplata (@ahoramdp) October 26, 2026

Según los investigadores, uno de los principales recursos de la organización consistía en hacerse pasar por el “subcomisario Gutiérrez” para alertar a las víctimas sobre supuestos accidentes o detenciones de familiares. En otros casos, los integrantes simulaban ser hijos de las personas contactadas y les pedían dinero para resolver una emergencia ficticia.

Las escuchas telefónicas incorporadas a la causa permitieron reconstruir algunas de esas maniobras. En una de las comunicaciones, un hombre se presentó como un jefe policial y le dijo a una mujer: “Habla el subcomisario Gutiérrez de la seccional Primera. La señora Mónica fue atropellada por su hermano”.

Las escuchas de los presos que estafaban con el cuento del tío pic.twitter.com/GszVZLlq3I

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Ante la desconfianza de la interlocutora, que preguntó “¿Cómo sé que esto es verdad y que no es algo trucho?”, el falso policía respondió: “Que se arrime un familiar suya a la seccional, señora”. En otra llamada, el engaño se planteó de manera similar: “Su hermano tuvo un accidente, atropelló a una mujer embarazada”, le dijeron a una potencial víctima.

Otra de las modalidades consistía en simular ser el hijo de la persona contactada para generar preocupación y conseguir dinero. En una de las grabaciones, el interlocutor comienza con un “Hola ma”. La mujer, al advertir algo extraño en su voz, le responde: “Parece que estás resfriado”.

En otra conversación, uno de los sospechosos le anticipa a una mujer: “Ahí le paso con su hermano, le va a comentar de la fianza que está pidiendo el fiscal”. Luego, el hombre que se hacía pasar por un familiar intenta convencerla de que necesita ayuda urgente: “No sabés lo que es esto, me quiero morir”, expresa.

La mujer le explica que no cuenta con el dinero que le piden: “Piden mucha plata, pero no tenemos esa cantidad para pagar”. Sin embargo, el falso familiar insiste: “Fijate cuánto tenés vos ahí, haceme el favor que yo te lo voy a devolver. Tengo la boca lastimada”. Finalmente, la interlocutora le pregunta: “¿Dos millones quiere? Cobro la jubilación mínima”.

De acuerdo con la pesquisa, Miguel Hugo Franco, de 62 años, era quien realizaba los llamados desde la Unidad Penal 1 de Olmos y se hacía pasar por el subcomisario Gutiérrez. Los investigadores determinaron que efectuaba al menos 50 comunicaciones diarias y utilizaba distintas estrategias para engañar a sus interlocutores, como simular la detención de un familiar, un accidente de tránsito o una comunicación de un director bancario.

La investigación también estableció que Miguel Franco Isaías, de 29 años, y Jonathan Ezequiel Villalba, de 34, junto con Alejandro Demetrio Rosales, cumplían funciones vinculadas con la búsqueda de potenciales víctimas y la ejecución de las maniobras en Mar del Plata. Según los investigadores, obtenían información sobre personas a las que podían engañar y se la transmitían a quienes realizaban los llamados desde las cárceles.

La causa se había iniciado a partir de un intento de estafa en jurisdicción de la comisaría 12da. de Mar del Plata. En ese episodio, tres hombres se presentaron como policías y solicitaron ingresar a una vivienda, pero luego cambiaron su versión y dijeron que debían retirar dinero que el propietario tenía guardado. El hombre advirtió la maniobra, volvió a entrar a su casa y evitó que concretaran el engaño.

A partir del relevamiento de cámaras de seguridad, el análisis de antenas de telefonía y las comunicaciones entre los sospechosos, los detectives vincularon a los investigados con otros hechos delictivos. Entre ellos figura una entradera en una vivienda de Artigas al 700, donde una mujer de 70 años fue maniatada, amordazada, golpeada y lesionada, además de sufrir cortes en los dedos de un pie. En ese asalto, los delincuentes sustrajeron 600.000 pesos.

Con las pruebas reunidas y la autorización judicial correspondiente, el 22 de octubre se realizaron los procedimientos simultáneos en las unidades penitenciarias 1, 44 y 15. En la cárcel de Olmos, los investigadores identificaron a Franco como el hombre que utilizaba la identidad del subcomisario Gutiérrez y a su compañero de celda, Joel Hugo Aguirre, señalado como parte del grupo que realizaba las llamadas. Allí secuestraron cuatro teléfonos celulares y dos troqueles de chips.

En la Unidad Penal 44 de Batán fueron detenidos Isaías y Rosales, y se incautaron tres teléfonos celulares, dos de ellos pertenecientes a Rosales, uno de los cuales no había sido declarado. En la Unidad Penal 15, en tanto, fue detenido Villalba y se secuestraron un teléfono celular y documentación de interés para la causa.

Por disposición del fiscal Moyano, Franco y Aguirre fueron aprehendidos durante el procedimiento, aunque posteriormente recuperaron la libertad en el marco de esta investigación. La causa busca determinar el alcance de las maniobras, la participación de cada sospechoso y la posible vinculación de la organización con otros hechos cometidos en distintas jurisdicciones.

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