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Tras tres meses de trabajo comunitario, la canchita del barrio Las Heras logró instalar la iluminación que tanto necesitaba. A esta novedad se sumó la colocación de una soga ancha sobre la calle Rufino Inda para obligar a los vehículos a reducir la velocidad y prevenir accidentes entre los más de treinta niños que se reúnen a jugar cada fin de semana.

Además, los vecinos pintaron los arcos y colocaron redes nuevas, evitando que los chicos tengan que buscar la pelota a media cuadra cada vez que hacen un gol.

El predio deportivo se encuentra ubicado detrás del Polideportivo Municipal, en la esquina de las calles Rufino Inda y Puán. Aunque el Municipio había nivelado el suelo en 2018 para armar una cancha y una huerta comunitaria, el espacio quedó paulatinamente abandonado y lleno de malezas, vidrios y residuos.

La iniciativa para recuperarlo surgió de Franco, un vecino que vive allí desde hace una década y que buscaba un lugar cercano para enseñarle a jugar al fútbol a su hijo, quien sufría acoso escolar y dificultades de aprendizaje.

Trabajando 12 horas por día, Franco buscó la manera de hacerse un tiempo para acompañarlo y revalorizar los valores del barrio. “Teniendo una canchita a dos cuadras de mi casa dije: voy a recordar viejos tiempos. Me la pasaba en la canchita cuando antes no había celulares ni computadoras; los mejores tiempos de mi vida fueron esos”, recuerda con nostalgia. Así fue como decidió poner manos a la obra junto a sus dos hijos para volver a darle vida a un lugar golpeado por el olvido.

Trabajando de forma desinteresada junto a sus hijos y otros vecinos, Franco logró revalorizar el potrero para ofrecer un espacio sano de encuentro familiar. El panorama inicial era desalentador, pero el compromiso pudo más. “La canchita estaba muy abandonada: vidrios, basura y unos yuyos que se forman con el tiempo, como unos cardos grandes. Si hacías un gol tenías que ir a buscar la pelota media cuadra para adentro porque no tenía redes”, explica.

Con el apoyo del marido de su prima y vecinos de la zona, cortaron el pasto, limpiaron el terreno, consiguieron pintura para los arcos y colocaron las redes para poner el predio en condiciones de forma totalmente desinteresada.

A pesar de haber sufrido un hecho de vandalismo cuando una camioneta dañó el césped recién trabajado, el organizador decidió transformar el enojo inicial en un mensaje de paz e invitó a los responsables a sumarse a compartir con los chicos. En la actualidad, el predio sigue creciendo e impulsa una colecta de calzado deportivo usado en buen estado para distribuir entre los niños del barrio.

Para Franco, ver a los niños disfrutar de la canchita compensa cualquier trago amargo. “Yo me sorprendo porque juegan descalzos, se embarran y digo: ¡guau! Esos chicos son a prueba de todo, son los que menos se enferman. Cuando uno está en contacto con la naturaleza, el cuerpo se hace inmune”, comenta con una sonrisa sobre la mística sana del potrero de barrio que logró revivir.

La noticia Luces, seguridad vial y arcos renovados: la canchita de Las Heras completa su transformación comunitaria se publicó primero en AHORA Mar del Plata.