Qué hacer con los objetos que deja una relación terminada —regalos, anillos, alianzas— es una pregunta que cada quien resuelve a su manera. Chechu Bonelli tiene su respuesta clara y no acepta discusiones. La modelo y conductora lo explicó con franqueza en Valet Parking, el programa que comparte con Cachete Sierra en La Casa Stream, y su postura abrió un debate que va más allá de lo sentimental.

Darío Cvitanich, el exfutbolista con quien Bonelli estuvo casada y tuvo tres hijas, fue el centro implícito de la charla, aunque ella nunca lo nombró. El punto de partida fueron las carteras que él le regaló durante el matrimonio y que ella sigue usando. “Para mí fue algo que formó parte de mi vida, fue un momento lindo, si bien ahora no es un momento lindo”, explicó, en relación al conflicto tras la ruptura con su expareja.

Cachete Sierra la instó a comprarse otra cartera, pero ella no solo no cedió, sino que fue más lejos: planteó que tampoco aceptaría que una futura pareja le cuestionara esas pertenencias. Y agregó que, si algún día cruzara a un ex con algo que ella le regaló, lo tomaría con orgullo: “Ay, mirá, todavía lo usa”.

La tensión subió cuando Sierra le preguntó por la alianza. Bonelli confirmó que la tiene guardada junto al cintillo. “No lo voy a fundir porque formó parte de mi vida. En un momento me casé, en un momento fui feliz, en un momento elegimos una frase juntos”, dijo. La distinción que trazó fue precisa: no tendría por qué hacer desaparecer todo lo que vivió solo porque ese vínculo terminó.

Distinta fue su postura con los anillos que Cvitanich compartía con su expareja antes de estar con ella, y que también quedaron en su poder. “Esos sí los voy a fundir y hacer algo”, aclaró. El criterio es consistente: lo que le pertenece a su propia historia, lo preserva; lo que es historia ajena, no.

En ese mismo contexto apareció en la charla el actor Felipe Colombo, con quien tuvo un romance durante la adolescencia. Bonelli contó que el día anterior había encontrado los anillos que ambos usaban durante ese noviazgo. “Los tengo guardados de recuerdo”, dijo, ante la incredulidad de Sierra, que la acusó de acumuladora.

El trasfondo de todo esto es una separación que, poco más de un año después, sigue sin encontrar calma. Bonelli lo describió con precisión en declaraciones recientes: la relación con Cvitanich se redujo a intercambios por mail, con 48 horas de plazo para responder y abogados de por medio. El diálogo directo prácticamente no existe y, cuando ocurre, es la excepción. “Tenemos acuerdos firmados donde trato de respetarlo también por él, por su pareja, y trato de ser supereducada y tratar de entender cosas, aunque por ahí puedan llegar a costarme o no”, dijo. Y cerró ese tramo sin rodeos: “Sinceramente, con una mano en el corazón, estoy cansada”.

Lo que más la agota, explicó, es quedar atrapada en situaciones que ya no le pertenecen. Cada vez que Cvitanich o su nueva pareja, Ivana Figueiras, protagonizan algún episodio público, los medios van a buscar su reacción. “No formo más parte de la vida de Darío”, señaló. Sobre la posibilidad de que Figueiras oficie de puente entre ellos, Bonelli fue sorprendentemente abierta: “Me encantaría, sí, re, obvio. Recontra”. Pero aclaró que la responsabilidad del acercamiento es de él: “El que de última tiene que tener una comunicación conmigo es él”.

Las declaraciones en Valet Parking se enmarcan en ese escenario. Ante la pregunta de qué hacer con lo que queda de un amor, Bonelli eligió quedárselo todo, y explicó por qué: “No tendría por qué hacer desaparecer todo porque forma parte de la historia de mi vida”.