
El Jefe del Estado Mayor General de la Armada, el Almirante Juan Carlos Romay decidió quitar del servicio activo la Aviación Naval de la Base Aeronaval de Punta Indio. Esto no es una decisión administrativa más. Tenemos un invasor que usurpa nuestras Malvinas, Georgias y Sandwich saqueando nuestros recursos bajo licencias ilegales de pesca vendidas a empresas principalmente de España, Taiwán y Corea del Sur.
El Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (RU) también pretende saquear nuestros recursos petroleros en Sea Lion, dando licencias también ilegales para que empresas lo saquen y se lo lleven como Navitas Petroleum de Israel y Rockhopper Exploration de Gran Bretaña.
Es pública la apetencia del RU por nuestra Antártida, y Malvinas juega un papel crucial en ese esquema, ya que las islas son la puerta de entrada al Continente Blanco.
Hace pocos días se cumplió un nuevo aniversario de la Reconquista de Buenos Aires cuando las milicias y vecinos de la ciudad al mando del Virrey Santiago de Liniers derrotaron a los ingleses que llevaban ocupando y dominando la ciudad por más de 40 días. Ese día que fue feriado nacional durante el gobierno de Juan Domingo Perón, fue anulado como tal en el gobierno de la Revolución Libertadora que lo derrocó. Ningún gobierno desde entonces, ni democrático ni de facto volvió a instaurar el recuerdo oficial de esa fecha gloriosa en la historia de nuestro Pueblo.
El mismo RU junto a Francia en 1845 arribó con buques militares y mercantes para navegar a la fuerza nuestros ríos interiores. Traían con ellos a un mercenario y pirata, Giuseppe Garibaldi, que entre sus “proezas” saqueó Gualeguaychú. La escuadra anglo francesa fue enfrentada por los patriotas en Vuelta de Obligado, y después fueron hostigados en cada puerto que tocaban. En 1850 después de 5 años de guerra los nuestros vencieron definitivamente en Punta Quebracho.
En un esquema de combate moderno toda esa zona se puede defender con una adecuada fuerza aeronaval, por eso es tan importante la Base de Punta Indio.
La Armada de la República Argentina (ARA) dio de baja definitiva hace pocos días los aviones Super Etendar (SUE) y Super Etendar Modernisse (SUEM) perdiendo en los papeles una capacidad que ya en los hechos no existía.
Cerrar la Aviación Naval de Punta Indio es el corolario final de ese proceso de desmantelación. Punta Indio además es la base de la que surgieron todas las generaciones de aviadores navales desde su fundación en 1925. Entre otros, los que pelearon en la Gesta de Malvinas en 1982. Punta Indio es una ubicación crítica para la aviación aeronaval, la aviación antisubmarina y la defensa de la salida al mar desde el río. O sea, la salida de más del 80% del comercio argentino en exportaciones e importaciones. Además un bloqueo en el Río de la Plata afectaría gravemente los intereses de Brasil, Uruguay, Paraguay y en menor medida Bolivia.
La proyección naval es difícil de entender porque somos un pueblo que vive de espaldas al mar, a pesar de tener nuestra mayor parte del territorio marítimo. Más allá de que nuestra capital sea Buenos Aires, el centro geográfico de nuestra Patria es Ushuaia. Argentina es bioceánica y bicontinental y termina en el Polo Sur Antártico. Vivir de espaldas al mar es grave, no explotamos lo suficiente nuestros recursos y además hay recursos que otros países explotan y nosotros no.
Los módulos polimetálicos, la minería o la extracción y comercialización de algas son algunos ejemplos. La pesca, los astilleros y la explotación petrolera off shore se explotan muy por debajo de sus capacidades máximas.
Desde 1916 cuando el Almirante Segundo Storni advirtió de los riesgos de no entender que el mar es presente y futuro, además de conexión internacional, poco ha cambiado.
Nuestra Armada de la República Argentina (ARA) está actuando como policía marítima, función para la que está preparada la Prefectura Naval Argentina. La defensa del mar y nuestra soberanía en el océano no tienen capacidades para cumplirla de manera efectiva. Incluso los patrulleros navales OPV no tienen capacidad de disuasión real y ataque por ejemplo si un pesquero ilegal entra a robar pescado con una licencia de Malvinas fuera custodiado por un buque militar británico. O si el mismo buque intenta escapar, ya que la velocidad de persecución de los OPV es menor que la máxima de escape de una embarcación de última generación.
Las capacidades de Punta Indio en lucha antisubmarina y aviones navales ya estaban degradadas hace años. Pero esta definición del JEMGA deja las certezas que no se recuperarán.
El Plan Dédalo de la ARA es una reestructuración y readecuación de capacidades navales hecho en conjunto con Estado Unidos es una buena iniciativa, que incluye aviones de patrullaje, drones y helicópteros. Es un avance imprescindible en la recuperación de capacidades de la ARA, ya que nos dan proyección en el mar. Pero eliminar a presente y futuro la proyección desde Punta Indio es dejar indefenso el litoral fluvial, y el núcleo económico productivo de nuestra Patria. Un ataque o un bloqueo en esa zona imposibilitaría nuestro comercio, nos cortaría el país a la mitad y generaría un daño catastrófico en la administración nacional. Incluso sin concretar una invasión y ocupación del lugar.
Punta Indio representó durante décadas la proyección naval que buscaba impedir eso desde una estrategia naval consolidada. El Plan Dédalo, aunque imprescindible, es insuficiente y no llega a cubrir las capacidades que se perdieron con la baja de los SUE, SUEM y ahora las capacidades de esa base bonaerense. Incluso con capacidades degradadas, como tenía hasta ahora Punta Indio, representaba la posibilidad volver a tener las mismas adaptadas a esta época, tecnologías y doctrinas militares con gastos ínfimos en comparación con las potenciales ganancias que depararía tener esa base funcionando al total de sus capacidades.
Dar de baja de manera definitiva la capacidad aeronaval y de lucha antisubmarina que se proyectaba desde Punta Indio es una muy mala decisión para la Soberanía, incluso aunque de hecho no tuviera las capacidades requeridas, podía tenerlas en un futuro mediano simplemente con la decisión política adecuada. En cambio el retiro definitivo implica una idea peligrosa: que Argentina no considera importante la defensa real del litoral fluvial y marítimo teniendo una potencia invasora como el RU usurpando parte de nuestro territorio, y con apetencias públicas por más.
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