
Empezó en la televisión de la mano de su papá, Mex. Un grupo de futuros actores, entre otros Julieta Zilberberg y Martin Piroyansky y con menos de diez años, jugaban a ser grandes en Magazine For Fai. Es divertida, muy relajada, irónica. En estos tiempos la conocemos como Lu Pedemonte, la amiga de Griselda Siciliani en la serie “Envidiosa”, pero muchos recordamos cuando protagonizó en la tele una historia de amor con una mujer y también el personaje que sufría Síndrome de Tourette. Dice que es madre, amiga y actriz y que no sabe hacer nada más. Es la mamá de Lila y la mujer, pareja o novia de Juan Ingaramo.
– Empezaste a trabajar siendo muy chica, hoy tenés una hijita, ¿pensaste alguna vez que quizás ella también quiere ser actriz?
– Sí, obvio, lo pienso todos los días, no me gustaría.
“YO LA PASÉ MUY MAL EN EL COLEGIO, ERA COMO UNA CÁRCEL, IBA TACHANDO COMO UN PRESO”
– ¿Por qué?
– No sé por qué, me da cosita. Es raro porque yo la paso re bien haciendo, ni siquiera tengo un problema con lo feo de la profesión, con que es inconstante y que no sabés qué vas a hacer, cómo va a ser tu año económico. A mí me costó mucho el colegio, que es algo que trato de que Lila no se entere, viste que después uno copia esas cosas. A mí me pasó eso, mis papás me hablaron muy mal de su experiencia en el colegio y siento que también yo un poco… No les estoy echando la culpa, después me dicen ‘nos echás la culpa de todo’, pero inevitablemente tocaron una fibra en mí y heredé esa experiencia. La pasé muy mal en el colegio, por suerte no tuve bullying ni nada de eso, pero era como una cárcel. ¿Cuánto tiempo falta para terminar? ¿Cuántos años?’ Iba tachando como un preso. Tener que ir todos los días a ese lugar y estar tantas horas… Después elegí una profesión en la que no me pasara eso, más bien todo lo contrario, incluso con la angustia que conlleva no saber qué corno va a ser de tu vida en una semana. Me da pena verlo en los otros: el casting, que te elijan en nuestra profesión depende del deseo de otro. Que estudie una carrera como la gente y listo. Medicina me encantaría, esa es la que a mí me gustaría.
– Cuando eran chicos Magazine For Fai fue un lugar cómodo donde se expresaron y algo bueno pasó, hoy son todos actores.
– Éramos niños que estudiaban teatro, todos venimos de la escuela de Nora Moseinco, nos encantaba actuar. No era ‘la tele’, íbamos los sábados a grabar, no teníamos que faltar al colegio. La exposición no tenía nada que ver con estar en ‘Chiquititas’, era un programa muy de nicho, no lo veía todo el mundo. Estábamos re caracterizados también, ni siquiera podían reconocernos fácilmente. Ni siquiera mi papá era tan popular en ese momento.
- La maternidad es mucho trabajo, pero también es mucho trabajo mental. Empiezan a pesar todas estas cosas
– Sí, es mucha responsabilidad. También ves casos de gente que tiene una vida terrorífica pero hijos maravillosos, hay que confiar en el niño, hay algo que va más allá de nosotros. Pero sí, el poder que tienen los padres sobre un niño, el poder psicológico, de manipulación también. Si uno fuese un malvado podría hacer cosas terribles, es desolador pensar en manos de quiénes están los niños.
– ¿Estuviste ‘en manos’ de dos personas muy libres?
– Sí, normal. La sensación que uno tiene de mi papá es que es un loco, bohemio y mi papá es re conservador en muchas cosas, re padre y estricto también.
– ¿Qué tenés de él?
– Eso lo retengo. Para mi papá es muy importante que el niño no sea un maleducado y para eso hay que hacer muchas cosas, no es tan fácil. Límites, que es todo un laburo. Tenés que hacer cosas que no tenés ganas de hacer, tenés que irte de lugares si el niño se está portando mal. Mi papá me tuvo muy así y creo que soy bastante parecida, no digo que esté bien, es lo que sucedió.
“¿OTRO HIJO? DÁMELO A PARTIR DE LOS TRES AÑOS”
– ¿Qué de toda la tarea de madre te pesa más cuando al pensar en la posibilidad de tener otro hijo? ¿Qué es lo que no querrías volver a atravesar?
– Mira, voy a decir algo muy polémico. Yo la pasé re bien casi todo el tiempo con Lila en la crianza, no tuve una crisis postparto ni nada de todo eso por suerte. Pero si vos me decís… Dámelo a partir de los tres años. Antes de los tres para mí es un laburazo.
– Es una cárcel.
– Es no poder pestañear.
– El primer año porque se puede morir cuando está durmiendo, por ejemplo.
– Eso ni hablar. Pero mientras es bebé vos sabés que lo apoyás en un lugar y queda.
“CADA DIEZ SEGUNDOS, AY, ¿DÓNDE ESTÁ LILA?”
– ¿Tu problema fue cuando empezó a caminar?
– Eso fue lo peor. Era esa sensación de dejar algo en el horno todo el tiempo, ‘¿Ay dónde está Lila?’ Cada diez segundos ese pensamiento.
– Hay enchufes.
– Todo es un peligro, y los niños quieren justamente ponerse en riesgo. Los varones son un poco más físicos, mi hija fue re nena, el prototipo, era más tranquilita físicamente, pero aún así está todo el tiempo en riesgo. El cable, el enchufe.
– El horno.
– El horno, la cacerola, el cuchillo. Es un mundo muy riesgoso en el que uno tiene que estar atento.
– ¿Y a los tres años?
– Mi experiencia es que eso baja un montón, sobre todo porque hay palabra, hay diálogo. A partir de ahí para mí fue increíblemente una fiesta. Yo ahora tendría cinco más así, me encanta esta edad, Lila va a cumplir siete años y yo no puedo creer, estoy alucinada con ese bichito que tengo. Me muero de amor, de ternura, me muero de risa. Es mi compañera, nos divertimos, nos hacemos chistes, todo es espectacular. Pero la primera parte para mí es más complicada y supongo que después también viene lo complicado de la adolescencia.
– ¿Qué hacemos entonces? ¿Tenés algún plan?
- No sé, estoy en ese dilema. ¿Qué hago? El embarazo, todo, me parece un sacrificio hoy día. También pienso que si tengo que atravesar eso para tener lo que tengo ahora, capaz que lo hago.
– ¿Hasta qué edad hay tiempo?
– No sé. Ya tengo 41 años. Viste que ahora hubo una mamá de 62.
– Es como mucho…
– Es un montón.
“YO DIGO ‘MI NOVIO’, DECIR MI MARIDO ME DEPRIME”
– Si tenes que presentar a Juan Ingaramo, ¿que decis? ¿Novio, marido, pareja?
– Yo digo ‘mi novio’. Igual queda todo raro tengo que aclarar que es el papá de Lila, sino parece que estoy separada… Si, tengo que hacer muchas aclaraciones con tal de no decir mi marido.
– ¿Por qué?
- No me gusta, me deprime. Me siento, no sé, una señora.
– Te envejece.
– Me envejece y me envejece el vínculo también. Mi marido suena a algo que ya está viejo.
– ¿Qué dice el novio de la maternidad y la paternidad?
– Él quiere otro, pero sabe que depende de mí la decisión, porque yo tengo que hacer todo eso de la fábrica...
– Lo de él es más fácil.
– Es mucho más fácil.
“AHORA ENTIENDO A LOS VARONES QUE LES GUSTA ESTAR CON LINDAS”
– ¿Cómo es estar de novia hace 11 años con un tipo lindo?
– Está bueno. Yo ahora entiendo a los varones que les gusta estar con lindas, siento que hasta te levanta un poco. Alguien me dijo una vez: vos tenés que tener amigas lindas. Uno tiene esa fantasía de que si vos sos la más linda, ¡qué bueno! Y en realidad no, pasás a ser…jajaja Estamos hablando de cosas de los cuerpos de los otros, no hay que hablar. Es como si fuera mejor estar siempre con gente más inteligente. Ser la más inteligente del grupo te hace más estúpido, te eleva más que tus amigos sean más inteligentes que vos.
– ¿Con la belleza para vos es lo mismo?
– Sí, yo creo que sí. La conclusión sería, no estar con lindos ni feos, porque eso es muy frívolo, pero sí animarse a estar al lado de gente que tiene potencial a todo nivel. No estar con gente que es peor que uno, uno se siente más seguro con gente a la que le va peor en el trabajo, que le va... Así no, que fácil.
– Vos lo dijiste, a muchos hombres les gustan las mujeres lindas, y mostrarlas.
– Ahora me pasa eso a mí.
– ¿Es más trabajo? También lo miran.
– No, eso no me importa nada.
– ‘Es mío’, ¿lo vivís así?
– No es mío, por supuesto que no. Pero elige pasar la vida conmigo, eso sí es lindo.
“NUNCA TUVE LA FANTASÍA DE ESTAR MUCHO TIEMPO CON ALGUIEN”
– ¿Es un montón 11 años juntos?
– Es un montón. Es muy loco, nunca pensé que me iba a pasar esto. Yo nunca tuve la fantasía de estar mucho tiempo con alguien. También era una cuestión heredada de mis padres.
– ¿Cuánto tiempo estuvieron juntos?
– Cuatro años. Pero después ellos tampoco tuvieron vínculos tan largos. Lo que me inculcaron mis papás fue como esa frase ‘por qué durar es mejor que arder’, ponele, Roland Barthes. Nunca me dijeron eso, pero se me viene esa frase a la cabeza, les gusta más arder. Mi viejo ve una pareja de hace muchos años y le deprime un poco. No me inculcaron esa idea de que hay que seguirla cueste lo que cueste. La familia, la unión, era más bien ‘vivamos un amor que nos vuelva locos y que sea hermoso y apasionado y cuando se termine, hasta luego’. Es lo que yo heredé, está bueno también.
“TODAVÍA HAY MUCHO FUEGO”
– Pero no se terminó en tu caso.
– No, es que realmente todavía hay mucho fuego. Qué mal suena eso, porque yo ya me veo toda recortada. Hay pasión, hay todo eso, por eso te digo, para mí es mi novio Juan.
– Quizás podés tener un noviazgo de muchos, muchos años.
– Yo creo que sí, te juro. Me es muy esperanzador este vínculo en ese sentido.
– Él dice cosas increíbles de vos. Que sos muy inteligente emocionalmente y que también sos muy inteligente en lo profesional y que aprende mucho. Eso es divino escucharlo y leerlo, ¿o no?
– Sí, obvio. Y eso a las chicas les gusta también, yo siempre pienso que no hay nada más lindo que ver a un hombre hablando enamorado de su mujer. ¿O no es seductor también? No es que te saca fans. ¿Te acordás de esa cosa del músico que no podía decir que estaba de novio? Luis Miguel, esa onda. Yo siento que ver a un hombre muy enamorado a una le atrae.
– Buen padre también suma puntos.
– Si, también, con el cochecito es atractivo ese hombre.
– ¿Cómo definirías a Mex como padre?
– Súper buen padre. Me tuvo a mí sola, creo. Viste que los varones tienen eso, puede venir un día alguien… A nosotras nos puede pasar eso, jajajaja.
– Hay una anécdota divina dónde Mex te llevó a sacar sangre y se desmayó. ¿Qué edad tenías?
– Cuatro, la anécdota es bárbara porque resume lo que es mi papá. Yo estaba con nervios, cuatro años. Le decía, ‘ay, papá, ¿me va a doler?’ ¡No! es como un mosquito, me decía él, no pasa nada. Entonces puse el brazo y hubo una situación que no suele suceder, me empezó a chorrear un poco la sangre por el brazo. Y de golpe hace pum y se desmaya. Le trajeron alcohol y se paró y se volvió a desmayar encima de toda la gente de la sala de espera, o sea, fue un papelón. Y se paró de nuevo. Terminó en una ambulancia y yo sosteniéndole la mano a él, esa fue la imagen final.
– Vos adulta a los cuatro años.
– No queda otra opción. Pero también mis papás me tuvieron siendo muy jóvenes, a los 24. Muchas veces mi papá me dice ‘yo era tan joven, perdón’, por cosas que no son cosas graves, son estupideces que hace cualquier padre.
– Y le decís, ‘te perdoné’...
- Si. Papá ya está, no pasa nada, le digo. Obviamente que Lila debe vivir un montón de cosas que no se va a olvidar y cuando tenga 40 años me va a decir ‘¿te acordás ese día?’ Yo voy a tener otra realidad, porque ya soy una madre más grande, pero le voy a generar otras huellitas.
– ¿Cuánto ocupa la maternidad? Porque volvemos al tema.
– Sí, en este momento está ocupando muchísimo porque no estoy trabajando tanto entonces soy madre. Mirá qué loco, uno podría ser madre nada más. No quiero, pero igual la estoy pasando bárbaro, no estoy trabajando tanto, pero estoy feliz.
“YO RECOMIENDO TENER UN PERRO CON TENENCIA COMPARTIDA”
– Tenés una perra con custodia compartida con tu ex, Martín Garabal, Francisca. ¿Cómo dividen el tiempo con ella?
– Va variando. Yo recomiendo tener un perro con tenencia compartida. Por suerte tenemos buen vínculo, súper fluido, divino, todo bárbaro.
– Son re modernos.
– No, tampoco nos juntamos a comer, pero podría ser tranquilamente. Nos tocó trabajar ahora varias veces juntos y compartimos mucha cotidianidad.
– ¿Qué es lo que recomendás?
– Muchas mujeres separadas dicen que está buenísimo también compartir un hijo si tenés un buen vínculo con tu ex. ¿Por qué? Tenés días libres. Mis amigas tienen un fin de semana en el que pueden hacer lo que quieran. Se ven una serie entera todo el día y a la noche salen.
– ¿Te imaginás en esa situación?
– No me copa porque básicamente me encanta estar con Juan, pero si no fuese así no tengo ningún problema, porque yo fui criada así. No lo veo como algo horroroso, ‘la familia se rompió, qué espanto’, no.
– Uno extraña al niño.
– Supongo que sí, no sé, pero yo a mis amigas las veo contentas.
– Estamos otra vez hablando de lo mismo ¡y yo traje el perro a la conversación!
– Si, basta, basta, ¡por favor!
– La custodia compartida del perro.
– Con el perro pasa lo mismo. El único defecto que tiene mi perra porque es la perra más buena que viste en tu vida, es que pierde una cantidad de pelo insólito. Donde pasa deja todo pelo blanco. Cuando ya estoy harta de eso, cuando en mis sillones no te querés sentar, ahí se la lleva Martín y yo limpio toda la casa. Pasa un mes y medio y vuelve mi perra, la extrañé un montón y ya está conmigo. Uno de todo se harta un poco, ¿no? Entonces que el otro que te la tenga un poco, otro al que uno le tiene mucha confianza, que sabés que la quiere igual que vos.
– Y es todo muy amigable. Llevátela, tómala.
– Sí, la verdad que sí. Ni un sí ni un no.
– Hay una tercera casa, Martín contó que la lleva a la casa de los padres.
– Yo creo más tiempo en lo de sus abuelos. Pero no importa, eso está perfecto, más amor. Ellos la cuidan como nadie, mejor que yo, mejor que él, mejor que nadie. Cuando empezamos a hacer el ida y vuelta nos fijamos en la salud mental del perro, si cuando tenía que estar conmigo lloraba sin parar y viceversa, no queríamos traumarla porque nosotros queríamos esa dinámica. Y no, la perra viene corriendo a cada uno y hasta luego, cero problema. Si yo viera que está deprimida le digo: Martín, es tuya.
“ES UN VICIO, YO AHORA NO QUIERO SALIR DE MI CASA, COMO MI PAPÁ”
– Yo creo que vas a tener más hijos y más perros, fluís muy cómoda en ese espacio de criadora.
– Ay, sí, pero no sé si es bueno porque es un vicio. Yo ahora no quiero salir de mi casa.
– ¡Como tu papá!
– ¿Te das cuenta? ¡Es verdad! Al final terminamos siendo nuestros padres.
– ¿No querés salir para estar con Lila?
– Sí. Me llaman de cualquier lado y digo, ‘ay, qué pesados, ¿qué quieren?’ Todo lo relativo a mi trabajo que no sea trabajar me cuesta. Ir a los eventos… Con los años cada vez peor. Entiendo que hay que dar para recibir, pero me cuesta. Sobre todo porque cuando uno es muy feliz en su casa le cuesta salir. Para mí el mejor plan es quedarme ahí. Juntarme con amigos, eso también me encanta, pero forma parte de mi vida privada, no es laboral.
“MADRE, AMIGA Y ACTRIZ, NO SIRVO PARA NADA MÁS”
– No estar trabajando, ser madre y amiga.
– Amiga, eso también es algo que me define. Para mí los amigos son muy importantes. Madre, amiga y actriz. No sirvo para nada más, te lo juro.
– ¿Seguís estudiando inglés?
– Ahora dejé un poquito, pero tengo que volver. Estoy con el Duolingo.
– ¿Llevas años estudiando, no?
– Sí, pero no entendés el problema para que eso entre en mi cabeza. Pero me pasa con muchas cosas que me cuestan. El deporte, por ejemplo.
– A lo largo de los reportajes años contaste muchas veces que estudiabas inglés.
– Si, no hay manera, yo siento que voy a tener que estudiar hasta que me muera y que quizás en algún momento logre tener una mínima conversación con alguien. Ahora estoy estudiando guitarra también y tenis.
– ¿Y qué tal te va?
– Mal en todo. Pero persevera y triunfarás. Pero yo tengo baja expectativa en general, eso a mí me funciona en la vida. A veces me dicen ‘¿estudias inglés para trabajar afuera?’ ¡No! ¿Cómo hacer para eso? ¿Estás loco? ¡Yo no puedo decir una frase de corrido! Si viene una persona que habla en inglés quiero poder formar parte de la conversación.
– Todavía no podés hacer una frase de corrido.
– Mmmmm, traduzco y eso. Lo mismo con la guitarra. ‘¿Queres ser música?’ No, no puedo.
– ¿Y con el tenis?
– Un desastre también, un desastre. Ni siquiera me animo a jugar contra alguien que no sea la persona que le pago.
– Pero le ponés garra.
– No sé si garra, pero yo voy, con la mejor de las ondas, ponele. Y con la cero expectativa. Y de golpe me sorprendo: hoy estuve bastante bien.
– Vivís las cosas con mucha liviandad y me encantaría imitarte un poco.
– Usalo. Es mi receta, expectativa baja.
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