Mirtha Legrand compartió un recuerdo de sus comienzos en el mundo del espectáculo durante una nueva emisión de La Noche de Mirtha (Eltrece). En medio de una charla sobre los artistas que inician sus carreras desde muy jóvenes y el rol que cumplen sus familias en ese proceso, la conductora contó quién administraba su carrera cuando todavía era menor de edad.

La conversación se dio mientras en la mesa debatían sobre los vínculos familiares y el manejo de la carrera de figuras que alcanzan notoriedad a temprana edad. En ese contexto, Guadalupe Vázquez le preguntó a Mirtha cómo había sido su experiencia personal. “¿Y la carrera te la manejaba tu mamá?”, quiso saber la periodista. “Sí, sí. Era muy grato todo, muy familiero, entonces me sentí muy a gusto”, respondió La Chiqui.

Legrand recordó así que estuvo acompañada por su familia en sus primeros pasos artísticos, una situación habitual entre quienes comienzan a trabajar desde chicos en los medios o en el espectáculo. Según contó, en su caso no existieron conflictos alrededor de la administración de su carrera.

Más adelante, Alejandro Lerner profundizó sobre ese punto y le preguntó: “¿Y vos no tuviste problema?”. Mirtha respondió que no, aunque sorprendió al revelar cuánto había cobrado en uno de sus primeros trabajos: “No, pero en mi primera película gané mil pesos”.

La anécdota apareció en el marco de un intercambio sobre la relación entre los artistas y sus entornos más cercanos, y permitió reconstruir una parte poco conocida de los inicios de La Chiqui en el ambiente artístico.

El look de Mirtha Legrand volvió a captar la atención. La conductora lució un vestido lavanda de silueta recta y largo hasta el piso, completamente bordado con mini paillettes en tonos dorados y plateados que, bajo las luces del estudio, generaban un efecto de brillo constante. El diseño, de mangas largas, combinó una línea sobria con un trabajo de superficie que aportó dinamismo y relieve en cada movimiento.

Uno de los detalles más destacados de la pieza fue la flor volumétrica aplicada sobre el hombro izquierdo, confeccionada en la misma gama lavanda del vestido. Ese elemento sumó textura y dimensión al conjunto sin quitarle protagonismo al bordado de lentejuelas que recorría toda la prenda.

Antes de ubicarse en la mesa, Mirtha posó de pie en el estudio, con la bandera argentina de fondo y fotos personales sobre los muebles. En esa imagen pudo apreciarse el diseño completo del vestido y el modo en que el bordado no seguía una disposición uniforme: alternaba zonas más densas, con mayor presencia de destellos dorados, y sectores más abiertos en los que la tela base ganaba visibilidad.

El peinado acompañó esa misma estética cuidada. La conductora llevó su clásico cabello blanco con volumen, peinado hacia atrás en la parte superior y con suaves ondas a los costados, un estilo que enmarca el rostro y se mantiene como una de sus marcas más reconocibles en televisión.

El maquillaje, en tanto, reforzó la apuesta visual del look. Los ojos se llevaron el foco con sombras oscuras de efecto ahumado, delineado preciso y pestañas con volumen. El contraste entre la suavidad del lavanda y la intensidad de la mirada terminó de definir una imagen pensada para destacarse frente a cámara, mientras que el resto del rostro, con labios en tono natural y una base pareja, equilibró el conjunto.

Ya en la cabecera de la mesa, con los platos servidos y las copas dispuestas, el look se completó con las joyas. Mirtha lució aros colgantes dorados con piedras engarzadas que enmarcaron su rostro y dialogaron con los destellos del vestido. En las manos, varios anillos de gran tamaño, entre ellos uno con una piedra de talla generosa en el dedo índice y otro de diseño más geométrico, sumaron presencia sin restarle protagonismo a la prenda.