El director ejecutivo de Nvidia, Jensen Huang, se ha distanciado de la propuesta del cofundador de Microsoft, Bill Gates, de gravar con impuestos a los robots y los tokens de inteligencia artificial, aunque coincidió con él en la necesidad de que los más ricos aporten más al sistema tributario.

La discrepancia surgió tras la publicación de un ensayo de Gates en el que el empresario reconvertido en filántropo retomó una idea que ya había planteado anteriormente: equiparar fiscalmente la contratación de personas con la adquisición de maquinaria automatizada.

“Ahora mismo, si eres un empleador y contratas a alguien, pagas impuestos sobre sus ingresos. Pero si compras un robot, generalmente puedes deducirlo de inmediato como gasto empresarial. El sistema fiscal te empuja a sustituir personas por máquinas”, escribió Gates.

El filántropo argumentó que, si la inteligencia artificial elimina empleos humanos, los ingresos del Estado por concepto de impuesto sobre la renta caerán, por lo que un gravamen sobre la automatización permitiría recaudar fondos para programas de reentrenamiento laboral y fortalecer las redes de protección social.

La postura de Huang

Huang respondió en una entrevista con el programa The Claman Countdown, de Fox Business, con un tono conciliador pero firme. “Adoro a Bill... pero no veo lo que él ve. Veo algo muy, muy diferente. Y mis remedios serán un poco distintos”, afirmó el ejecutivo de 63 años.

Huang aclaró que no se opone a los impuestos en términos generales —los considera “una gran forma de contribuir a la sociedad y a la economía”— y se declaró “perfectamente de acuerdo” con gravar más a las personas de alto patrimonio. Su objeción apunta específicamente al mecanismo que Gates propone.

El argumento central de Huang descansa en el comportamiento histórico de las empresas ante el aumento de productividad. “Cuando las empresas son más productivas, no despiden a la gente, contratan a más gente”, señaló.

Su razonamiento es que las compañías, movidas por ambiciones de crecimiento, reinvierten las ganancias derivadas de la automatización para expandirse, lo que a su vez genera nuevas plazas de trabajo. “Cuando son más productivas, cuando son más rentables, eso nos permite invertir más e ir tras más crecimiento”, explicó el directivo.

Optimismo frente a cautela por el futuro tecnológico

Las diferencias entre ambos tecnólogos van más allá del debate fiscal. Gates, pese a definirse como optimista respecto a la inteligencia artificial, adoptó en su ensayo un tono marcadamente más cauteloso.

Advirtió que la IA, aunque promete avances en el acceso a la medicina y la educación, también entraña riesgos para los que los gobiernos no están preparados: un desarrollo infantil “atrofiado”, el empoderamiento de actores criminales y la desaparición de empleos para la Generación Z.

Huang, en cambio, proyecta que la IA será un creador neto de empleo “a una escala que nunca hemos visto”. Reconoció que la naturaleza de los trabajos cambiará —como ya ocurrió con el suyo propio— y subrayó la necesidad de acompañar esa transición con sensibilidad y apoyo a quienes resulten afectados.

“Por supuesto que la naturaleza de los empleos cambiará... Creo que esto será un creador neto de empleo. Aun así, habrá muchos trabajos que serán disruptivos, y debemos ser sensatos al respecto”, afirmó.

La apuesta por la reindustrialización

Más allá del debate impositivo, Huang trazó una visión económica más amplia para Estados Unidos. El ejecutivo sostuvo que la expansión de la IA impulsará una ola de reindustrialización que beneficiará especialmente a los trabajadores con oficios técnicos. Electricistas, plomeros y otros trabajadores de la construcción, dijo, tendrán alta demanda a medida que se multipliquen los centros de datos en todo el mundo.

“Vamos a tener muchos trabajadores de cuello blanco, pero también vamos a tener mucho trabajo calificado. Y contar con una gran población de trabajadores calificados, de personas que construyen y fabrican cosas con sus manos, es algo enorme para Estados Unidos. Queremos reindustrializar el país. Queremos crear más empleos. Y todo eso va a suceder ahora mismo, mientras hablamos, con la IA”, declaró Huang.

El posicionamiento del jefe de Nvidia llega en un momento en que la empresa que dirige se ha convertido en uno de los principales beneficiarios del auge de la inteligencia artificial, con una valoración que ha transformado a varios de sus ejecutivos en multimillonarios.