Un equipo de investigadores de Israel descubrió que la inteligencia artificial puede analizar mamografías de rutina para detectar enfermedades del corazón en mujeres, lo que podría transformar los programas de tamizaje del cáncer de mama en herramientas de doble propósito para la salud cardiovascular femenina.

Los hallazgos se presentaron en el congreso anual de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), celebrado en Múnich, el mayor evento mundial sobre enfermedades del corazón.

Las enfermedades cardiovasculares representan la principal causa de muerte en mujeres a nivel global, aunque durante décadas han sido diagnosticadas tarde o de manera incorrecta. Millones de mujeres conviven con padecimientos cardíacos sin saberlo, en parte porque los síntomas suelen diferir de los que se presentan en hombres y porque la atención médica no siempre los reconoce a tiempo.

La doctora Viana Copeland, de la Universidad de Tel Aviv, quien presentó los resultados ante los delegados en Múnich, describió un patrón que se repite en centros médicos de todo el mundo: cuando las mujeres buscan ayuda, la enfermedad cardiovascular ya está avanzada.

“A pesar de ser la principal causa de muerte en mujeres a nivel mundial, la enfermedad cardiovascular (ECV) se diagnostica y trata de manera sistemáticamente insuficiente”, señaló Copeland, según declaraciones citadas por The Guardian. “Una conclusión habitual en nuestro centro médico, y en todo el mundo, es que cuando las mujeres buscan ayuda médica, su ECV ya está avanzada”.

El estudio: mamografías como ventana al corazón

El equipo médico israelí analizó 97.364 mamografías pertenecientes a 29.921 mujeres con una edad promedio de 54 años. Al cruzar esas imágenes con los registros clínicos de las pacientes, identificaron que el 16% tenía hipertensión arterial, el 2,5% padecía enfermedad coronaria y otro 2,5% había sufrido un accidente cerebrovascular (ACV).

A partir de esos datos, entrenaron un modelo de aprendizaje automático para reconocer patrones en las imágenes que se correlacionaran con cada condición. Los resultados mostraron que el sistema fue capaz de identificar a mujeres que habían sufrido un ACV con una fiabilidad del 86%, basándose únicamente en la mamografía.

Para la hipertensión, la precisión alcanzó el 79%, y para la enfermedad coronaria, el 78%. Los resultados se mantuvieron consistentes independientemente de la edad de las pacientes o de si también tenían diagnóstico de cáncer.

Por qué la mamografía es el punto de partida ideal

Copeland subrayó una ventaja práctica que hace de esta tecnología una opción viable a gran escala: las mamografías ya forman parte de los protocolos de salud preventiva de cientos de millones de mujeres en el mundo. Aprovechar esas imágenes para obtener información sobre la salud cardíaca “podría ofrecer un enfoque escalable sin requerir un examen de imagen adicional”, sostuvo la investigadora.

Además, el tamizaje mamográfico alcanza con frecuencia a mujeres en la mediana edad, una etapa considerada determinante para identificar y abordar el riesgo cardiovascular antes de que la enfermedad progrese.

Expertos respaldan los hallazgos

Elena Arbelo, miembro experta del comité de comunicación de la ESC, calificó los resultados como “convincentes” y planteó el alcance potencial de la tecnología: “Una mamografía podría un día hacer más que buscar cáncer de mama: también podría ofrecer una ventana a la salud cardiovascular.

Eso importa porque la ECV en mujeres todavía se reconoce con demasiada frecuencia de forma tardía”. Arbelo también señaló el desafío que sigue: “establecer la precisión y la fiabilidad, para pasar de la experimentación a la implementación clínica”.

Por su parte, la doctora Sonya Babu-Narayan, cardióloga consultora y directora clínica de la Fundación Británica del Corazón, destacó la persistencia de un mito que agrava el problema: “La enfermedad cardíaca es el mayor asesino del mundo, no solo de hombres, sino también de mujeres.

A pesar de esto, persiste el mito de que es solo una ‘enfermedad de hombres’, lo que significa que, cuando se trata del corazón, las mujeres están desproporcionalmente desinformadas, ignoradas, infradiagnosticadas, infratratadas y, típicamente, subrepresentadas en la investigación clínica”.

Babu-Narayan añadió que, si el enfoque del estudio israelí se valida en investigaciones posteriores, “podría conducir a una detección y prevención de la enfermedad cardiovascular mejor y más temprana para las mujeres”, y que la IA podría permitir que los programas de tamizaje del cáncer de mama se conviertan en herramientas de doble propósito.