Estados Unidos está implementando diferentes medidas para bajar el precio de la carne y una de las movidas principales de Trump, llegó acompañada de un dato que sacudió el tablero regional. Washington habilitó un cupo extraordinario para importar carne vacuna sin aranceles, pero dejó afuera a Argentina, pese a ser el principal socio de la región para la administración de Javier Milei. En cambio, el beneficio directo recayó sobre Brasil, gobernado por Luiz Inácio Lula da Silva, con quien la relación bilateral atraviesa uno de sus momentos más tensos.

En concreto, la administración de Donald Trump oficializó un cupo temporal de importación de carne vacuna magra sin aranceles por un total de 300.000 toneladas, con el objetivo de incrementar la oferta destinada a la producción de carne molida y contener los precios al consumidor local.

La medida entrará en vigor el 1° de septiembre de 2026 y tendrá una vigencia de 90 días, durante los cuales ingresarán hasta 100.000 toneladas por mes bajo un régimen arancelario preferencial. El mecanismo de asignación funcionará bajo el criterio de “primero llegado, primero servido”, en tres tramos de 100.000 toneladas: el primero, entre el 1° y el 30 de septiembre; el segundo, entre el 1° y el 30 de octubre; y el tercero, a partir del 31 de octubre y hasta completar el volumen o hasta el 30 de noviembre.

El esquema establece que la carne importada deberá corresponder a recortes magros destinados exclusivamente a la elaboración de carne molida, que luego se mezclará con producto estadounidense. Según la proclamación presidencial, la iniciativa busca que estos cortes se comercialicen con un descuento aproximado del 25% respecto de los valores habituales de importación. L

Por qué Argentina quedó afuera

La exclusión de Argentina del nuevo contingente temporal se fundamentó en la existencia de cupos propios ya asignados a ciertos países exportadores. De acuerdo con la información del Consejo de Importación de Carne de América (MICA), el volumen adicional de 300.000 toneladas corresponde únicamente al contingente arancelario denominado “otros países o áreas”, que se utiliza principalmente por naciones como Brasil, Paraguay, Irlanda, Japón y los Países Bajos.

En cambio, aquellos países que cuentan con una cuota específica dentro del sistema de contingentes arancelarios, como Argentina, Australia, Nueva Zelanda, Uruguay y el Reino Unido, no resultan elegibles para acceder a esta ampliación.

Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), Argentina dispone actualmente de una cuota de 100.000 toneladas anuales para ingresar carne vacuna a Estados Unidos con arancel preferencial: 20.000 toneladas correspondientes a la cuota establecida por tratado comercial y otras 80.000 toneladas autorizadas para 2026 por decisión de la administración Trump. De acuerdo con los datos informados a través de la Ventanilla Única de Comercio Exterior (VUCE), al 31 de julio Argentina había certificado 61.050 toneladas, equivalente al 61% de la cuota total.

Si se consideran exclusivamente las 20.000 toneladas del tratado comercial, las estadísticas de la Aduana estadounidense mostraban, al 3 de agosto, un nivel de ejecución del 72,5%, con 14.500 toneladas utilizadas. De esta manera, sobre las 61.050 toneladas certificadas, 14.500 corresponderían a la cuota de 20.000 toneladas, mientras que las 46.550 restantes se encuadrarían dentro del cupo adicional de 80.000 toneladas, habilitado en tramos trimestrales de 20.000 toneladas.

La BCR precisa que los dos primeros tramos adicionales ya fueron ejecutados en su totalidad, mientras que el tercero alcanzó casi un 33%. En consecuencia, quedarían unas 13.450 toneladas por ejecutar durante agosto y septiembre. Durante los primeros siete meses del año, Argentina exportó 67.118 toneladas de carne vacuna a Estados Unidos, frente a las 22.183 toneladas embarcadas en el mismo período de 2025, un incremento del 202,6% interanual que consolidó a ese mercado como el segundo destino en importancia para la carne nacional, detrás de China. Según la BCR, la participación de Estados Unidos sobre el volumen total exportado por Argentina pasó del 6% al 17% en apenas un año.

La oportunidad para Brasil

El beneficio principal de la nueva ventana recae en Brasil, país que no dispone de un cupo preferencial propio y podrá aprovechar el esquema de “otros países o áreas” para ingresar carne vacuna al mercado estadounidense sin las restricciones que sí enfrenta Argentina. La BCR explica que, más allá de los acuerdos vigentes con Australia y Nueva Zelanda, que en conjunto disponen de una cuota preferencial superior al millón de toneladas, y de la cuota de 20.000 toneladas de Uruguay, Brasil y Paraguay comparten una cuota para terceros países de apenas 52.000 toneladas, prácticamente agotada en los primeros meses del año.

La situación comercial de Brasil ayuda a entender por qué la decisión estadounidense adquiere especial relevancia para ese país. Actualmente se encuentra virtualmente fuera de China, tras haber agotado su cupo anual de 1.106.000 toneladas bajo el régimen de salvaguardia, lo que lo deja expuesto, para lo que resta del año, a ingresar con un arancel de casi el 76,5%. Al mismo tiempo, enfrenta dificultades para sostener el acceso a la Unión Europea: si nada cambia en lo inmediato, a partir del próximo mes podría quedar restringido su ingreso al bloque, luego de observaciones sobre los controles vinculados al uso de productos antimicrobianos en su ganadería.

En ese contexto, según la BCR, una apertura extraordinaria del mercado estadounidense representa una alternativa especialmente atractiva y oportuna para la industria brasileña, mientras que para Argentina el anuncio puede terminar generando un efecto paradójico: mientras el país busca consolidar su presencia en Estados Unidos y negociar la renovación del cupo adicional de 80.000 toneladas, una apertura más amplia del mercado podría favorecer a competidores con mayor capacidad exportadora.

Consultado por Infobae, el consultor ganadero Víctor Tonelli sostuvo que la medida “está casi hecha a medida de Brasil” y que “la va a disfrutar también Paraguay, y seguramente algunos países de Centroamérica que exportan sin cuota directa”. Según el consultor, la exclusión argentina no representa un perjuicio: “A Brasil le sirve, a Paraguay le sirve, a nosotros no estar no nos va a afectar en nada. Si hubiera venido, bienvenido, algo hubiéramos metido por ese lado, pero tenemos cuota todavía de las 80.000, y también de las 20.000. Así que no nos cambia mucho”.

Un anuncio con resistencias internas

La iniciativa de Trump no está exenta de cuestionamientos dentro de Estados Unidos. El jefe de la Casa Blanca prometió autorizar a ganaderos y agricultores de EEUU a procesar sus propios alimentos, en respuesta al rechazo que provocó su anuncio de suspender temporalmente aranceles más altos a la carne vacuna importada para contener los precios internos. La medida comercial permitiría el ingreso de hasta 300.000 toneladas métricas de carne vacuna extranjera sin esos recargos y fue criticada por el sector agropecuario e incluso por legisladores republicanos, quienes sostuvieron que inundar las góndolas con carne importada es una medida de corto plazo y desalienta la recomposición del rodeo bovino de EEUU, hoy el más bajo en 75 años.

Trump apuntó contra los grandes procesadores, a los que definió como “un monopolio desagradable”. La secretaria de Agricultura Brooke Rollins adelantó que la próxima semana habrá “grandes anuncios” y definió la capacidad de EEUU para alimentarse y abastecerse por cuenta propia como “una cuestión de seguridad nacional”. Pero no está clara la autoridad legal de la Casa Blanca para aplicar los cambios anunciados. Por caso, el congresista republicano de Kentucky, Thomas Massie, dijo que la iniciativa de Trump es “excelente”, pero advirtió que debería hacerse por ley, no por orden ejecutiva".

No todas las opiniones van en la misma línea. Para Nevil Speer, un consultor en temas cárnicos de EEUU, en caso de instrumentarse, la medida sería poco efectiva en su objetiva de reducir los precios de la carne al consumidor. En una columna en Beef Magazine, señaló que 300.000 toneladas equivalen a poco más de dos semanas de la producción local de carne. Además, agregó, el aumento neto de volumen será inferior a las 300.000 toneladas anunciadas, pues desplazará importaciones desde otras fuentes, el tipo de efectos que más podría perjudicar a la Argentina.

El trasfondo de la escasez y los precios

Detrás de todas estas medidas hay un dato que explica en gran parte la urgencia de la Casa Blanca: La carne picada vacuna en Estados Unidos se encuentra en niveles históricamente elevados y continúa encareciéndose, aun cuando el movimiento mensual no sea abrupto.

Estados Unidos atraviesa una de las caídas más pronunciadas en su stock ganadero en décadas. Según la proclamación presidencial, el rodeo se encuentra en su nivel más bajo en 75 años, aunque los datos del Departamento de Agricultura (USDA) indican que en julio ya comenzaron a registrarse señales de recuperación. El propio organismo prevé que la producción de carne vacuna del país se reducirá alrededor de un 4% durante 2026 respecto de los niveles de 2025. Entre los factores que incidieron sobre la oferta local, la Casa Blanca mencionó las restricciones a la importación de ganado vivo desde México para evitar la propagación de la mosca barrenadora del Nuevo Mundo, la sequía que afectó la disponibilidad de pasturas y los incendios forestales en las regiones productoras.

Justamente sobre ese frente, en las últimas semanas se registró un movimiento adicional. Según el sitio especializado Valor Carne, Estados Unidos reabrió un paso fronterizo en Arizona para el ingreso de ganado mexicano, luego de las restricciones sanitarias vigentes. La reapertura comenzará con unos 700 animales diarios y aumentará gradualmente hasta alrededor de 1.300. El USDA prevé además habilitar otros dos pasos en Nuevo México, aunque por ahora descarta reabrir los de Texas ante el riesgo de gusano barrenador. Con este esquema, las importaciones de ganado mexicano podrían alcanzar 150.000 cabezas hasta fin de 2026, un volumen muy por debajo del promedio histórico anual de 1,17 millones de animales.

La agenda de la carne argentina en EE.UU.

En medio de este escenario, la industria argentina tiene por delante una nueva instancia de acercamiento comercial con el mercado estadounidense. Se trata de la segunda edición del Argentina Beef Week, que se realizará en Houston el 14 de septiembre de 2026, en articulación con la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional y el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA). El encuentro contempla una jornada de reuniones B2B entre exportadores argentinos e importadores, distribuidores y empresas de foodservice de Texas y otras regiones del país, además de una presentación sobre la industria cárnica argentina y un almuerzo de networking con degustación de carne y vinos.