Tomar melatonina junto con medicación para la presión arterial puede reducir la efectividad del tratamiento o provocar caídas bruscas de tensión, según advierte un artículo de la revista Verywell Health. El suplemento, de venta libre y ampliamente usado como ayuda para el sueño, interactúa de maneras distintas y a veces opuestas según el tipo de antihipertensivo con el que se combine.

Según advierten los especialistas, la principal preocupación es la imprevisibilidad. La melatonina puede elevar la presión, bajarla en exceso o anular el efecto del fármaco prescrito. Algunos de esos episodios ocurren de noche, sin síntomas perceptibles. Un meta-análisis intentó medir esos efectos y encontró resultados que varían según la dosis, la formulación y el perfil del paciente.

A esto se suma que, al no estar sujeta a la misma regulación que los medicamentos de prescripción, la concentración y pureza del suplemento varía según la marca, lo que añade otro factor de incertidumbre.

El antihipertensivo con mayor riesgo de interacción

Entre todos los fármacos para la hipertensión, los bloqueantes de canales de calcio concentran la evidencia más sólida de interacción con la melatonina. Un estudio citado por Verywell Health evaluó pacientes con presión controlada que tomaban nifedipino y consumieron este suplemento durante cuatro semanas. El resultado fue un aumento de la presión sistólica de 6,5 mmHg —milímetros de mercurio— y de la diastólica de 4,5 mmHg, diferencia clínicamente relevante que redujo la acción del fármaco.

Los investigadores atribuyeron ese efecto a una competencia entre ambas sustancias en el receptor de canales de calcio. Otros medicamentos de la misma familia, como el amlodipino y el diltiazem, también podrían verse afectados, aunque la evidencia disponible es más limitada.

Un perfil de riesgo diferente presenta la clonidina, que actúa sobre las arterias para reducir la tensión. El cardiólogo Robert Segal, de Manhattan Cardiology, advirtió en declaraciones a la revista que “la combinación de ambas sustancias puede hacer que la presión y la frecuencia cardíaca desciendan más de lo esperado”, con riesgo de mareos, desmayos y otros efectos adversos.

Qué ocurre con los otros medicamentos para la hipertensión

Para betabloqueantes, diuréticos y fármacos como la espironolactona o la hidroclorotiazida, no existe evidencia de interacciones clínicamente significativas con la melatonina. Aun así, cualquier antihipertensivo puede sumar sus efectos a los del suplemento y generar una hipotensión más pronunciada, sobre todo en adultos mayores, más vulnerables a los efectos sedantes y al riesgo de caídas nocturnas.

Para ese grupo, los especialistas recomiendan comenzar con dosis mínimas de entre 0,25 y 0,5 mg. La formulación del suplemento también importa: la melatonina de liberación controlada redujo de forma modesta la presión sistólica nocturna en varios estudios, mientras que la de liberación inmediata mostró efectos inconsistentes o incluso elevaciones leves en pacientes con hipertensión.

Un meta-análisis publicado en la revista Nephrology, con 63 ensayos y más de 1.157 participantes, registró una baja media de 2,34 mmHg en la presión sistólica. El efecto fue mayor en personas con valores de base superiores a 130 mmHg que tomaban dosis bajas por períodos cortos. No se observaron cambios relevantes en la presión diastólica.

Señales de alerta y pasos antes de combinarlos

La publicación especializada detalla los síntomas que deben alertar a quienes combinan ambos tratamientos: sensación de desmayo al ponerse de pie, mareos, aturdimiento, fatiga, dolores de cabeza, cambios en la visión y lecturas de presión fuera del rango habitual en el monitoreo domiciliario.

El doctor Segal subrayó un riesgo poco visible: “Es posible tener episodios de presión baja durante el sueño y no darse cuenta”. Por eso recomendó prestar atención a mareos o inestabilidad al despertar, síntomas que suelen pasar desapercibidos.

Toda persona bajo tratamiento antihipertensivo que quiera iniciar el consumo de melatonina debería consultarlo antes con su médico o farmacéutico. El profesional evaluará si el fármaco involucrado presenta riesgos documentados y podrá solicitar un monitoreo más frecuente de la presión en las primeras semanas.