Dos efectivos de la Policía Federal Argentina (PFA) fueron detenidos en la ciudad de Córdoba en el marco de una investigación por un robo de más de 30 millones de pesos cometido durante un falso allanamiento en una casa del barrio General Pueyrredón, en la zona este de la capital.

El hecho ocurrió el sábado pasado. De acuerdo con la investigación judicial, todo comenzó cuando una camioneta Toyota Hilux identificada con los emblemas oficiales de la PFA llegó a la vivienda de las víctimas durante la mañana. De allí se bajaron cuatro sospechosos, de los cuales tres vestían uniforme y tenían el rostro cubierto con pasamontañas. También usaban guantes.

Según la denuncia, el grupo se presentó argumentando que se trataba de un allanamiento, acompañados por un supuesto testigo civil. Los recibió la dueña, quien se encontraba junto a sus pequeños hijos. Nunca presentaron una orden judicial correspondiente. Aún así el engaño resultó efectivo y obtuvieron el permiso de la mujer para ingresar. El supuesto testigo permaneció junto a la familia víctima, mientras los demás recorrieron la propiedad en busca de objetos de valor.

Los propietarios afirmaron luego que los falsos agentes se apoderaron de más de $30 millones, joyas y otros elementos. Además, relataron que les rompieron una pared buscando una caja fuerte inexistente y se llevaron el disco duro con las grabaciones de las cámaras de seguridad. La intención era clara: desconectar el sistema antes de retirarse para evitar dejar registros del asalto.

Recién cuando el dueño de casa regresó, los damnificados advirtieron irregularidades y consultaron con diversas dependencias policiales y judiciales. Ninguna reconoció haber ordenado un operativo en la dirección y la franja horaria señalada. Así, realizaron la denuncia.

En el caso intervino la fiscalía federal a cargo de Maximiliano Hairabedian. La investigación comenzó el lunes y avanzó rápido. La primera pista para identificar sospechosos surgió del relevamiento de cámaras de seguridad de la zona, que detectaron el patrullero.

Los investigadores visitaron la sede de la PFA. Se encontraron allí con una Hilux -asignada a la brigada de Investigaciones- que coincidía con la usada por los delincuentes. La fuerza federal entregó documentación y el registro de geolocalización del móvil, que arrojó nuevos indicios.

Posteriormente, se estableció que los ladrones adulteraron el kilometraje de la camioneta oficial para encubrir el uso del vehículo durante la jornada del robo. En el marco de la investigación, además se identificaron a dos sospechosos: se trata de agentes, el inspector oficial Matías Mercado y el cabo Emanuel Guardia.

La Justicia ordenó el secuestro de los celulares de ambos. Allí surgió una sorpresa: los agentes habían cambiado sus teléfonos entre semana, por lo que los dispositivos no contenían datos relevantes al ser peritados. “A partir de esa novedad, el juez ordenó las detenciones”, informaron las fuentes judiciales consultadas.

Hay un dato más que se supo en la causa: durante el asalto, los acusados evitaron llamarse por sus nombres para no dejar indicios.

Mercado y Guardia siguen bajo arresto, mientras los investigadores continúan trabajando para identificar a los otros dos sospechosos.