
Todo equipo campeón del mundo necesita apoyarse en un arquero de elite y eso tuvieron Las Leonas a lo largo del último Mundial de hockey sobre césped con Cristina Cosentino. La China fue fundamental para sostener la desventaja mínima en tiempo reglamentario y después inclinó la balanza a favor con intervenciones cruciales en los penales australianos. “Un poquito me divertí en los shootouts”, declaró luego de la victoria argentina ante Países Bajos en la final del mundo.
Hasta la final en Amstelveen, las Albicelestes habían conseguido cuatro vallas invictas al hilo gracias a Cosentino, que solo recibió un tanto contra Países Bajos y tres en primera fase (uno de Estados Unidos y dos de Alemania). Aunque los organizadores eligieron como mejor arquera del torneo a la australiana Jocelyn Bartram, premio que muchos entendieron se otorgó para distribuir entre los cuatro primeros, no caben dudas que la golera argentina fue la más determinante de la competición.
“No lo hubiese hecho sin todo este grupo de jugadoras, entrenadores y compañeras. Estoy muy feliz”, declaró en ESPN en plena celebración. Al mismo tiempo, aclaró que había visto las definiciones de penales australianos de las holandesas, aunque no al detalle ya que se guía en buena parte por su instinto en el momento de la carrera del rival.
La historia de Cosentino también está marcada por un recorrido de largo plazo. Empezó a jugar al hockey a los 10 años en Belgrano Athletic y tuvo su debut olímpico juvenil en Nanjing 2014 con Las Leoncitas. Al año siguiente, sin lugar en el club en el que se había formado, tomó una decisión que definió su carrera: pasó a Banco Nación, equipo en el que juega en la actualidad. “El cambio fue una decisión de mi carrera, de querer jugármela a lo que quería, que por suerte me llevó a donde estoy hoy”, contó tiempo atrás.
Uno de los rasgos más singulares de su trayectoria es que no comenzó como arquera. En sus primeros años era delantera, hasta que una necesidad del equipo la llevó al arco. “Arranqué por una cuestión de que no había arquera y rotábamos todo el tiempo, hasta que eventualmente me dio miedo decirle al entrenador que no quería y me terminó gustando”, reveló. Esa adaptación inicial terminó por ubicarla en el lugar desde el que hoy define partidos de máxima exigencia.

La propia Cosentino describió la exigencia mental del puesto que adoptó: “Es difícil porque es un puesto, como dicen todos, ingrato, pero creo que está muy bueno. Es un puesto especial, hay que ser fuerte psicológicamente, hoy en día te salva partidos y es súper importante”. Esa descripción cobró forma en los Juegos Olímpicos de París 2024, donde sostuvo la serenidad en la definición por la medalla de bronce ante Bélgica y subió a su equipo al podio del certamen.
También ha hecho referencias a la presión de los penales australianos, por ejemplo, en aquellos JJOO disputados en Francia: “Todo este torneo lo disfruté entero, el objetivo era pasarla bien y divertirme, creo que ahí es cuando más salen las cosas, cuando uno se pone más presiones y nerviosa es peor, termina saliendo todo al revés. Trato de fluir, hacer lo que venimos haciendo en este proceso y confiar en lo que entrenamos, simplemente jugar”.

El camino hasta este lugar no fue lineal. Para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, disputados en 2021, Cosentino esperaba ser convocada como reserva de Belén Succi, pero la elegida fue Clara Barberi. Sobre aquella desilusión, recordó: “En el momento duele y duele bastante, pero de todo se aprende. No era el momento y seguramente no estaba preparada”. Más tarde transformó esa frustración en una lectura de crecimiento: “Todo eso te ayuda e impulsa para, al final, usarlo como motivación. Te hace crecer como persona, como jugador, es parte del camino, de todo lo que uno va afianzando, sumando a su juego y a las experiencias de vida”.
Su irrupción en el torneo olímpico de 2024 se apoyó en dos momentos centrales: la clasificación a semifinales tras eliminar a Alemania y la definición del podio ante Bélgica. En ambos casos, la arquera fue figura en los penales australianos, el tramo en el que el seleccionado argentino encontró una de las bases de su campaña. La dimensión de su presente también se explica por el peso del legado que recibió. “Belu tiene una historia enorme en Las Leonas, dejó el arco enorme en ese sentido que tenemos que ocupar”, afirmó sobre la ex portera, retirada después de haberse consagrado como la mejor del mundo.
Lo cierto es que hoy Cosentino tomó el legado de Succi y es una de las mejores arqueras del hockey mundial.
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