
El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, reconoció que las sanciones estadounidenses contra su país están perjudicando la economía, pese a insistir hace unos días en que estas no lograrían nada.
“Algunos dicen que las sanciones no tienen efecto alguno; francamente no sé qué decirle a esa gente”, dijo Pezeshkian a la televisión estatal en una entrevista la noche del viernes.
“Estamos en situación de guerra, y debemos aceptar las condiciones propias de un tiempo de guerra”, agregó el mandatario, refiriéndose a la contienda abierta desde que Estados Unidos e Israel atacaron el 28 de febrero, y para la que no se ha encontrado aún una salida.
El lunes, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, presentó un plan para lograr la “asfixia económica” de Irán, y amenazó con duras consecuencias a los países terceros que comercien con Teherán y de esa forma traten de aliviar el cerco económico norteamericano.
Las nuevas medidas abundan en el régimen sancionador puesto en marcha desde que en 2018 el presidente Donald Trump, entonces en su primer mandato, retiró a Washington del acuerdo internacional de 2015 sobre el programa nuclear iraní.
Pezeshkian dijo el viernes que las exportaciones e importaciones de Irán han caído entre un 25 y un 35% en los meses recientes, coincidiendo con el bloqueo naval de Estados Unidos a los puertos iraníes.
Igualmente abogó por aumentar el precio de la gasolina, que tradicionalmente ha estado fuertemente subvencionada en el país, un importante productor y exportador de crudo. Cualquier subida de precio en las gasolineras es por tanto políticamente sensible.
El vicepresidente Mohammad Jafar Ghaempanah había dicho el miércoles que el bloqueo estadounidense a los puertos iraníes estaba impidiendo la importación de suficiente gasolina para cubrir el consumo doméstico.
El mismo día, Pezeshkian dijo que las últimas sanciones de Estados Unidos “no lograrían nada”.

Las primeras sanciones de EEUU
El Departamento del Tesoro impedirá el acceso al sistema financiero de Estados Unidos a la filial del banco estatal egipcio Misr en los Emiratos Árabes, entidad a la que acusa de mantener intercambios financieros con Irán.
Se trata de la primera medida concreta que toma el gobierno de Donald Trump después de que a principios de la semana el secretario del Tesoro, Scott Bessent, amenazó con aislar económicamente a Irán, seis meses después de iniciada la guerra.
“Hoy, en el marco de la ‘Operación Marginado Económico’, la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos propuso una norma que revocaría el acceso de Banque Misr UAE como banco corresponsal a las instituciones financieras estadounidenses”, anunció el Tesoro en un comunicado.
“El Tesoro prometió cortar todas las vías de escape económicas que le quedan a Teherán y acabar definitivamente con la amenaza del régimen iraní”, declaró Bessent.
“También advertimos que quienes apoyan a Irán no pueden seguir teniendo acceso al dólar estadounidense ni al sistema financiero global. Banque Misr UAE decidió aprenderlo por las malas, y hoy damos el primer paso para exigirle responsabilidades por su continuo e imperdonable apoyo al régimen iraní”, completó.
Además, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro sancionó a Reza Mohammad Taeedi, gerente de la sucursal de Bank Melli en Dubái. Y también impuso sanciones contra Kameng Trading Limited, una empresa fachada con sede en Hong Kong que ayudó a blanquear fondos para una casa de cambio iraní sancionada.
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