La fuerza de las inundaciones y deslizamientos en Nepal dejó escenas de desesperación entre quienes quedaron aislados por el desastre natural. Una familia quedó atrapada en el balcón de su vivienda mientras observaba cómo el avance del agua arrasaba con lo que encontraba a su paso.

El episodio fue captado en un video, el cual se volvió viral en las últimas horas, donde se aprecia a los integrantes del hogar reunidos en una casa de color verde claro, rodeada casi por completo por la crecida del río Trishuli. Desde ese lugar elevado, veían cómo la corriente arrastraba vehículos, construcciones y otros objetos de la zona.

Las autoridades reportaron que el desastre tuvo su origen en el colapso de un glaciar, lo que provocó varios movimientos de tierra y desató una de las inundaciones más severas de los últimos años en la región y en áreas cercanas a la frontera con el Tíbet.

En la grabación, el agua mezclada con lodo, piedras y escombros formó un torrente que arruinó el entorno en cuestión de minutos. La familia permaneció unida en el balcón, observando el panorama y aguardando que la estructura de la vivienda resista la presión del fenómeno. Minutos más tarde, varias fotografías los mostraron a salvo en en el techo tras la catástrofe.

Muchas familias, como la que se observa en el video, debieron refugiarse en los puntos más altos de sus viviendas, mientras esperaban la llegada de ayuda, helicópteros para trasladarlos a una zona segura o el descenso del nivel del agua. El río Trishuli se convirtió en un cauce desbordado que modificó el paisaje y dejó severos daños materiales y víctimas fatales.

Otro video que impactó a los usuarios en las redes sociales fue uno que mostró la inundación repentina arrasando una calle en la región Nuwakot-Trishuli de Nepal. En la grabación se vieron a personas corriendo desesperadamente por sus vidas en la calle mientras el agua y el barro avanzan.

Los dificios y estructuras a lo largo de la calle fueron rápidamente cubiertos por la corriente de lodo y escombros. La escalofriante escena terminó con una gran extensión de la zona urbana cubierta por el flujo de detritos, indicando el impacto del evento natural.

Las tareas de búsqueda y rescate continúan en condiciones extremas en la zona fronteriza entre Nepal y la región autónoma del Tíbet (China), donde la riada dejó más de 550 muertos y cerca de 2.500 desaparecidos. Las autoridades nepalíes y chinas enfrentan la amenaza persistente de una nueva crecida, lo que obliga a operar bajo estrictas medidas de precaución.

China reanudó el viernes las operaciones de rescate, tras una suspensión temporal causada por el desbordamiento progresivo de una represa natural formada por lodo y rocas. El temor a una nueva avalancha de agua y escombros permanece, lo que llevó a las autoridades a insistir en la alerta para las brigadas desplegadas en el área, según informaron medios oficiales.

Por su parte, el gobierno de Nepal solicitó de manera formal a India y China la entrega e instalación urgente de 42 puentes portátiles para restablecer el tráfico terrestre en las zonas más afectadas y facilitar la localización de las personas incomunicadas por la riada.

En cuanto al balance de víctimas, Nepal reportó el rescate de 579 cuerpos, mientras que China confirmó cinco fallecidos en el lado tibetano, aunque no se ha difundido hasta ahora un mecanismo de coordinación para homologar las cifras entre ambos países. Las autoridades nepalíes elevaron en las últimas horas la cifra de desaparecidos a 1.924, entre quienes figuran 933 trabajadores de centrales hidroeléctricas, más de cien miembros de las fuerzas de seguridad, personal aduanero y 622 turistas (473 extranjeros y 149 nepalíes residentes en el exterior), además de habitantes locales.

La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres informó que las fuerzas de seguridad y la Policía Turística evacuaron hasta ahora a 129 visitantes extranjeros en las regiones afectadas. En total, Nepal ha rescatado a 4.451 personas.

La Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR) estima que unas 93.000 personas podrían haber resultado afectadas por la catástrofe, aunque advierte que el acceso a ciertas zonas inundadas sigue siendo limitado, lo que podría incrementar el número de damnificados.

En el condado tibetano de Gyirong, más de 2.000 efectivos chinos participan en las tareas de rescate. Los primeros equipos lograron acceder por tierra al núcleo devastado el viernes, lo que podría modificar el balance de víctimas en el lado tibetano, donde hasta el momento China reporta cinco muertos y 558 desaparecidos, entre ellos 260 extranjeros cuyas nacionalidades no han sido especificadas.

La situación en el valle nepalí de Bhote Koshi sigue marcada por el miedo y la incertidumbre ante la posibilidad de nuevas crecidas. Decenas de personas abandonan la zona por la única carretera disponible con el fin de ponerse a salvo y buscar a familiares desaparecidos en aldeas aisladas. La frustración es visible entre los rescatistas y sobrevivientes, como ocurre con Deepak KC, militar que espera la llegada de helicópteros cargados de sobrevivientes y repite la misma pregunta tras cada aterrizaje: “¿Cómo lograron salvarse?”.

(Con información de EFE)