La posibilidad de que Estados Unidos revise su respaldo a la posición británica sobre las Islas Malvinas apareció en el centro de una nueva advertencia de Washington a Reino Unido, de acuerdo con un reporte de The Telegraph. La publicación sostuvo que altos funcionarios del Pentágono evalúan esa carta de en medio de una exigencia más amplia para que los aliados de la OTAN eleven su inversión militar.

Según informó The Telegraph en los primeros tramos de su publicación, la discusión forma parte de una revisión sobre el compromiso de los socios atlánticos con las nuevas metas de gasto en defensa. El punto de tensión, según ese medio, pasa por la percepción de funcionarios estadounidenses de que Londres no presentó hasta ahora una hoja de ruta suficiente para acercarse al objetivo del 5% del PBI que impulsa la administración de Donald Trump.

El planteo adquiere relevancia política y diplomática por el peso del tema Malvinas en la relación entre Argentina, Reino Unido y Estados Unidos. La postura oficial de Washington ha sido de neutralidad respecto de la soberanía, aunque con reconocimiento de la administración británica del archipiélago. En ese marco, cualquier alteración en ese equilibrio sería leída como un cambio sensible dentro de la discusión estratégica del Atlántico Sur.

De acuerdo con el medio británico, un alto funcionario estadounidense dijo que es probable que Reino Unido reciba una atención especial dentro de la revisión que Washington lleva adelante sobre sus aliados en la OTAN. Esa evaluación busca establecer si los países miembros cuentan con vías creíbles para alcanzar las nuevas metas de inversión militar. El mismo funcionario, citado por el medio mencionado, afirmó: “Espero que el Reino Unido reciba una atención especial debido a su gran potencial”.

La nota atribuyó a esa misma fuente otra definición sobre el tono de las conversaciones entre ambos gobiernos. Ante una consulta sobre la posibilidad de un cambio de postura de Estados Unidos respecto de las Islas Malvinas, el funcionario respondió, siempre según The Telegraph: “Puedo afirmar que las conversaciones son francas y no se descarta ninguna opción para fomentar el tipo de reparto de la carga que buscamos”. La frase quedó presentada por el diario como uno de los indicios más directos de que el tema ingresó en el debate interno del Pentágono.

El artículo vinculó esa presión con la estrategia estadounidense de empujar a la alianza hacia una etapa que funcionarios de Washington denominan “OTAN 3.0”. Bajo ese esquema, los países europeos y Canadá deberían asumir la responsabilidad principal de la defensa convencional del continente. Dentro de esa lógica, el gasto militar se convirtió en una variable central para definir prioridades, compromisos y nivel de apoyo político por parte de la Casa Blanca y del Pentágono.

En ese contexto, la publicación señaló que en Washington consideran insuficiente el plan de inversión en defensa anunciado en junio por el primer ministro Keir Starmer. Según el funcionario citado por el diario británico, la iniciativa británica avanzó en la dirección correcta, aunque sin alcanzar el nivel que reclama la administración republicana. La misma fuente expresó, en declaraciones recogidas por The Telegraph: “Hemos visto el plan de inversión en defensa, y es un paso en la dirección correcta. Pero un paso en la dirección correcta no es suficiente”.

La cobertura agregó que la preocupación estadounidense también se explica por la falta de un compromiso explícito de destinar el 3% del PBI a defensa para 2030. The Telegraph sostuvo que esa ausencia podría generar inquietud en sectores del gobierno británico. El medio europeo citó, además, informaciones publicadas por el Financial Times según las cuales el ministro de Hacienda no asumiría ese objetivo en su presupuesto previsto para el 28 de octubre.

La nota también incorporó declaraciones de Elbridge Colby, principal responsable de política del Pentágono, tras conversaciones con aliados atlánticos en Bruselas. Según reprodujo The Telegraph, Colby afirmó ante periodistas: “Esperamos ver más de países como el Reino Unido”. El funcionario elogió, a la vez, los avances de Alemania, Polonia, Países Bajos y los países escandinavos para cubrir déficits de capacidades militares.

Siempre según ese medio británico, Colby trasladó a los representantes de la OTAN que los países rezagados continuarán bajo presión de Washington para acelerar el aumento del gasto en defensa y reemplazar sistemas de armas suministrados durante años por Estados Unidos. Esa revisión, añadió la publicación, definirá cuántas tropas estadounidenses permanecerán en Europa, en qué lugares y con qué velocidad se ejecutarán eventuales cambios en el despliegue.

En ese marco general, los países de la alianza acordaron destinar 3,5% de su PBI a defensa y otro 1,5% a infraestructura vinculada con seguridad para 2035, según consignó The Telegraph. La decisión responde, de acuerdo con la misma reconstrucción, a la necesidad de cubrir vacíos que dejaría una menor concentración militar estadounidense en Europa ante el giro estratégico hacia el Indo-Pacífico.

Sobre la cuestión de fondo, la publicación recordó que Argentina mantiene su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, mientras que el gobierno británico reafirmó este año que considera al territorio como un territorio británico de ultramar soberano. Esa definición fue ratificada por un portavoz de Starmer, de acuerdo con lo señalado por el propio medio.

La secuencia descrita por The Telegraph coloca a las Malvinas dentro de una negociación más amplia sobre compromisos militares, capacidad industrial de defensa y distribución de cargas dentro de la OTAN. Por ahora, el reporte no indicó una decisión formal de Estados Unidos, sino la existencia de discusiones en el Pentágono y advertencias dirigidas a Reino Unido en una revisión que seguirá su curso en los próximos meses.