El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), Kevin Warsh, advirtió este viernes que la inflación en la mayor economía del mundo sigue siendo “preocupante” y sugirió que el banco central podría verse obligado a subir las tasas de interés en los próximos meses para reducirla, en la señal más clara que ha enviado hasta ahora sobre su visión económica.
En su primer discurso de alto perfil ante la conferencia anual de la Fed en Jackson Hole, Wyoming, Warsh reconoció en sus declaraciones preparadas que los informes recientes muestran cierto enfriamiento de la inflación, pero aclaró: “No me dicen que las tendencias subyacentes hayan mejorado de manera significativa”. El banco central lleva más de cinco años sin alcanzar su meta del 2% de inflación a largo plazo, y la última medición de su indicador preferido se ubicó en 3,7% esta semana.
“Debemos estar seguros de que la inflación subyacente se está moviendo hacia nuestro objetivo, de manera clara y a una velocidad suficiente”, afirmó Warsh; al tiempo que agregó: “De lo contrario, tenemos trabajo por hacer”.
Warsh, quien reemplazó a su predecesor Jerome Powell el 22 de mayo, enfrenta una situación de alta tensión con este discurso, en medio de interrogantes que circulan en Wall Street sobre su postura frente a la inflación. Esas preocupaciones habrían contribuido al alza en los rendimientos de los bonos.
El titular de la Fed señaló que las condiciones financieras actuales no son lo suficientemente “restrictivas”, una posible señal de que los aumentos de tasas podrían estar en el horizonte. Como regla general, las tasas deben ser lo suficientemente altas como para limitar el endeudamiento y el gasto, y así enfriar la inflación. En la reunión de julio, la Fed mantuvo las tasas sin cambios, aunque un cuarto de los miembros votantes del comité de política monetaria disintió y reclamó una suba inmediata.
Warsh reiteró su escepticismo respecto a brindar lo que los analistas denominan “orientación futura” —es decir, anticipar si la Fed subirá, bajará o mantendrá las tasas en próximas reuniones—, argumentando que eso limita la flexibilidad del banco central al comprometerlo con una política específica. La próxima reunión de la Fed está prevista para el 15 y 16 de septiembre, y sus declaraciones no implican necesariamente una suba de tasas en esa instancia.
A pesar del tono de alerta, Warsh también tuvo palabras positivas sobre la economía. “Estoy impresionado por el desempeño general de la economía, que parece haberse fortalecido”, dijo, con referencias al gasto de capital empresarial, las ganancias corporativas y el consumo privado, además de la fuerte inversión en equipos e infraestructura de inteligencia artificial.
En cuanto al mercado laboral, el presidente de la Fed afirmó que el país “está bien” en ese frente. El desempleo se mantuvo relativamente estable en el último año, en torno al 4,1%, un nivel que Warsh consideró “consistente con el pleno empleo”, pese a las oscilaciones en la creación de empleos, atribuidas principalmente a cambios demográficos por el envejecimiento de la población y la menor inmigración neta.
Warsh calificó el momento actual como “un punto bisagra en la historia” por el impacto de la inteligencia artificial en la economía, y mencionó que la Fed formó un grupo de trabajo para investigar sus efectos sobre la productividad y el empleo.
El discurso del presidente de la Fed no hizo ninguna mención a la independencia del banco central, que ha sido objeto de ataques sin precedentes por parte del presidente Donald Trump. Este mes, el mandatario renovó sus intentos de despedir a la gobernadora de la Fed Lisa Cook, y con frecuencia criticó e insultó al predecesor de Warsh, Jerome Powell, mientras exigía una baja de tasas pese a la alta inflación.
La política de aranceles de Trump y su guerra con Irán han sido señaladas como factores que alimentaron las presiones inflacionarias que ahora enfrenta la Fed.
Todavia no hay comentarios aprobados.