
La necesidad de conectar zonas productoras de minerales críticos con plantas de procesamiento y puertos aparece como uno de los grandes desafíos logísticos para América Latina. En ese escenario, el Corredor Bioceánico de Capricornio podría generar reducciones de entre 30% y 40% en los costos logísticos y acortar hasta 15 días los tiempos de transporte, según estimaciones recogidas por un nuevo informe regional.
El documento Advancing Latin America’s Critical Minerals Potential, publicado por el Foro Económico Mundial en colaboración con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), es el resultado de nueve meses de consultas con más de 120 especialistas de 30 países y se concentra principalmente en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, México y Perú.
El reporte identifica seis áreas prioritarias para fortalecer las cadenas latinoamericanas de minerales críticos: infraestructura, tecnología e innovación, financiamiento, políticas, impacto social y talento. Dentro de la primera, el transporte y la logística aparecen como una de las barreras para ampliar la producción y generar mayor valor en la región.
Hasta 15 días menos de transporte
Como ejemplo de las posibilidades de una mayor integración, el estudio analiza el Corredor Bioceánico de Capricornio, una iniciativa multinacional que busca conectar el sur de Brasil con el norte de Chile mediante infraestructura y procesos comerciales articulados entre los países atravesados.
Según las estimaciones incluidas en el caso de estudio, el corredor permitiría reducir entre 30% y 40% los costos logísticos, disminuir los tiempos de transporte hasta 15 días y generar ahorros estimados de entre 800 y 1.000 dólares por contenedor en costos comerciales.
El proyecto contempla tanto infraestructura física como coordinación operativa. El informe menciona entre las líneas de trabajo la expansión de rutas, la integración ferroviaria y fluvial, la modernización portuaria y mejoras en conectividad energética y digital, junto con la armonización de procedimientos aduaneros, el intercambio electrónico de datos y la alineación de regulaciones de transporte.
En el caso argentino, el reporte destaca la prevista finalización del último tramo de la Ruta Nacional 51 para mejorar la conexión de Salta con los puertos chilenos. Esa salida hacia el Pacífico es señalada como una posibilidad para facilitar el movimiento de litio y cobre hacia mercados asiáticos, mientras que Brasil podría aprovechar el corredor para sus flujos agrícolas.
La lógica detrás de este tipo de infraestructura es conectar recursos minerales ubicados en zonas interiores con corredores, instalaciones industriales y puertos, en lugar de analizar cada proyecto de transporte de manera aislada.

Una brecha logística que condiciona a la región
El diagnóstico del informe trasciende al corredor. El Foro Económico Mundial señala que, aunque algunas zonas latinoamericanas cuentan con infraestructura desarrollada, la limitada conectividad entre países aumenta los costos y restringe la posibilidad de escalar la actividad minera.
Como referencia, el documento utiliza el Logistics Performance Index 2023 del Banco Mundial. América Latina y el Caribe alcanzan un promedio de 2,64 puntos, frente a 3,6 de los países de la OCDE. El indicador contempla aspectos como eficiencia aduanera, calidad de la infraestructura vinculada con transporte y comercio y desempeño de los servicios logísticos.
La brecha cobra especial relevancia por el peso de la región en las cadenas globales. América Latina representa aproximadamente 40% de la producción minera mundial de cobre y cerca del 30% de la de litio, dos insumos centrales para sectores vinculados con electrificación, redes eléctricas y baterías.
Sin embargo, la disponibilidad de minerales no se traduce automáticamente en una mayor participación en las etapas posteriores de la cadena. El informe recoge estimaciones de la OCDE según las cuales el 62% de las exportaciones de minerales críticos de América Latina y el Caribe corresponde a materias primas, mientras que el 38% restante son productos procesados.
Corredores compartidos para integrar las cadenas
Frente a ese escenario, una de las propuestas centrales consiste en desarrollar corredores logísticos de uso compartido. Esto incluye inversiones dirigidas a completar los enlaces de última milla entre áreas mineras, plantas de procesamiento, grandes corredores de transporte y terminales portuarias.
El documento plantea además que las cadenas de minerales críticos requieren capacidades distribuidas entre diferentes países. Litio, cobre, níquel, manganeso y grafito deben combinarse con procesamiento, manufactura, proveedores, energía e infraestructura logística, por lo que la cooperación regional aparece como una forma de aprovechar capacidades complementarias.
Entre los posibles esquemas, el informe identifica un cluster de litio entre Argentina, Bolivia y Chile, otro de cobre entre Chile y Perú y un polo industrial de imanes en Brasil. La infraestructura transfronteriza aparece como uno de los elementos capaces de conectar esas especializaciones dentro de cadenas regionales más amplias.
En ese contexto, el Corredor Bioceánico de Capricornio funciona como un caso concreto de cómo la integración de rutas, puertos, sistemas de información y procedimientos fronterizos puede modificar la ecuación logística. El desafío planteado por el informe no consiste solamente en producir más minerales críticos, sino en construir las conexiones necesarias para que esos recursos puedan incorporarse de manera más eficiente a las cadenas regionales y globales.
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