
Ucrania atacó durante la madrugada de este viernes una refinería en la ciudad rusa de Yaroslavl, ubicada a 250 kilómetros al norte de Moscú, así también como la ciudad portuaria de Sebastópol, base de la Flota del Mar Negro en la península de Crimea anexada por Rusia, según informaron autoridades locales.
En la región de Yaroslavl, el gobernador Mijaíl Yevráev declaró la alarma aérea por presencia de drones y suspendió el tráfico en la carretera que conecta con Moscú para garantizar la seguridad. Aunque Yevráev no informó daños en la infraestructura local, el canal independiente ruso Astra indicó que drones ucranianos atacaron la refinería Slavneft-YANOS y difundió imágenes donde se observan dos columnas de humo sobre la instalación. Este es el octavo ataque ucraniano contra esa refinería entre marzo y agosto.
En Sebastópol, el gobernador Mijaíl Razvozháev reportó durante la noche la actuación de las defensas antiaéreas rusas frente a ataques de drones ucranianos. Razvozháev confirmó daños en un edificio de cinco plantas, donde se desató un incendio que dejó cuatro civiles heridos.
En la región de Moscú, un dron ucraniano impactó contra una tienda de la red Magnit en la localidad de Pávlovski Posad, según informó el gobernador Andréi Vorobiov en la plataforma MAX. La onda expansiva dañó un policlínico cercano, que perdió la cristalería de 46 ventanas.
El jueves, un ataque con drones dejó un muerto en Kherson, en el sur de Ucrania, pocas horas después de que las autoridades locales instaran a los habitantes a evacuar la ciudad por el riesgo de que la intensificación de los ataques rusos interrumpa el suministro eléctrico antes del invierno. Las fuerzas rusas, ubicadas en la orilla opuesta del río Dniéper, mantienen la ciudad bajo amenaza constante de bombardeos.
El ataque en el distrito de Korabelnyi causó la muerte de un hombre de 61 años, quien fue trasladado al hospital con una “herida penetrante en el pecho”, según informó Yaroslav Shanko, jefe de la administración municipal. Otras tres personas resultaron heridas y fueron atendidas en el distrito de Dniprovsky.
El gobernador regional, Oleksandr Prokudin, pidió el jueves a los residentes, especialmente a familias con niños y ancianos, que abandonaran Kherson ante la “situación de seguridad extremadamente difícil”. Prokudin explicó que la ciudad, que antes de la invasión rusa en 2022 tenía unos 280.000 habitantes, podría quedarse “sin electricidad ni calefacción, no solo durante horas o días, sino durante un largo periodo”, tras nuevos bombardeos rusos contra la planta de calefacción urbana.
Las reservas de misiles interceptores en Ucrania también han comenzado a disminuir. “No hay forma de destruir este tipo de drones o bombas aéreas en ninguna región de nuestro país”, declaró Prokudin. El invierno pasado, ataques rusos reiterados a centrales eléctricas dejaron a millones de ucranianos sin energía ni calefacción.
En la capital, Kiev, los ataques aéreos se intensificaron durante el verano. El jueves, la ciudad estuvo casi 15 horas en alerta antiaérea. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania advirtió que Rusia “utiliza sus armas para perturbar la vida civil” y “sigue optando por el terror y la guerra”.
El presidente Volodimir Zelensky solicitó en repetidas ocasiones sistemas de defensa aérea adicionales a sus aliados. Aunque Ucrania recibió recientes promesas de ayuda militar europea, incluidas de Francia, depende en gran medida de los sistemas Patriot estadounidenses, cuyas entregas han disminuido a raíz de la guerra en Medio Oriente y el agotamiento de reservas estadounidenses.
Cuatro años y medio después del inicio de la invasión rusa, las negociaciones para poner fin al conflicto permanecen estancadas. El jefe del Estado Mayor ruso, Valery Gerasimov, visitó a las tropas en el frente de Ucrania y afirmó que el ejército ruso se encuentra a pocos kilómetros de Sloviansk y Kramatorsk, ciudades consideradas objetivos estratégicos para el Kremlin.
(Con información de EFE)
Todavia no hay comentarios aprobados.