
Adria Arjona protagoniza la portada de la revista de moda Vogue de septiembre, en una edición en la que la actriz puertorriqueña-guatemalteca abre las puertas a una conversación sobre sus orígenes, su rol como productora y su presente profesional en Hollywood. El 22 de octubre llegará a las pantallas Onslaught, un thriller de terror y acción en el que interpreta a Celeste.
Arjona, el año pasado estrenó Amores compartidos, junto a Dakota Johnson, y apareció en la temporada final de Andor, al lado de Diego Luna, acciones que la llevaron a la portada de la reconocida revista.
Nacida en Puerto Rico, de madre boricua y padre guatemalteco —el músico Ricardo Arjona—, Adria creció de gira, entre autobuses y escenarios a lo largo de América Latina. Esa infancia nómada la marcó de una forma que hoy trasciende a su trabajo.

“Ver a alguien alcanzar sus sueños a través de mucho trabajo duro, de mucho sacrificio, me inspiró y de alguna manera me permitió creer que yo también podía hacerlo. Pero también me dio mucho más miedo, porque vi las consecuencias de la fama y cuánto trabajo hay que invertir en una carrera”, declaró la actriz en conversación con Vogue.
Esa dualidad entre inspiración y temor es, según ella misma, el motor que la lanzó a una industria que en sus inicios apenas abría espacios para los latinos. “Sabía que, si tenía un plan B, no iba a estar bien. Tenía que correr ese riesgo, lanzarme al vacío, fracasar muchas veces, aprender de mis errores”, afirmó.
De los papeles diversos a la producción
La versatilidad es una marca registrada en la trayectoria de Arjona. En la entrevista difundida por Vogue, la actriz reconoce que su paso por géneros tan distintos —ciencia ficción, comedia, terror— no fue producto de una estrategia, sino de una búsqueda personal. “Curiosamente, eso me hizo menos reconocible”, admitió.
“Estaba un poco de incógnito porque hacía proyectos pequeños y muy distintos aquí y allá, lo cual fue divertido y maravilloso. También significó que la gente no lograba definirme, así que a la industria le resultaba más difícil encasillarme”, agregó.

Para Onslaught, Arjona trabajó junto al director Adam Wingard, conocido por The Guest. Según relató a Vogue, la conexión fue inmediata: Wingard le presentó el proyecto como una película al estilo de John Carpenter de los años ochenta, y la energía del encuentro terminó de convencerla.
“Me cautivaron su energía y su pasión por el proyecto”, señaló. En esa producción, además de actuar, Arjona asumió el rol de productora, una faceta que ha ganado peso en su carrera desde Los Frikis, el filme que representó su primera experiencia formal detrás de las cámaras.
La mirada sobre los estereotipos y lo que viene
Sobre la representación latina en Hollywood, la actriz fue directa. Vogue recoge su reflexión sobre una industria que históricamente redujo la identidad latina a un conjunto de estereotipos.
“En Estados Unidos suele existir esta idea de que una latina es temperamental, sexy y que puede definirse con un par de adjetivos. ¡Pero no podría describir así ni a una sola mujer de mi familia!”, dijo. Para Arjona, esa diversidad interna de América Latina es su herramienta actoral.

En el futuro inmediato, en los próximos pasos profesionales que ha proyectado, los planes que tiene la actriz incluyen formar parte del elenco de The Thomas Crown Affair.
Se trata de una producción que es nueva y sobre la que, al referirse a ella, la actriz manifestó sentir un gran entusiasmo. “Acabo de ver la película y, mientras la veía, pensé en mi interior: ‘No puedo creer que yo realmente forme parte de esto’”, confesó la actriz durante una conversación con Vogue.
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