

Argentina ya tiene equipo para enfrentar a Turquía por la Copa Davis: el capitán Javier Frana eligió a Francisco Cerúndolo, Thiago Tirante, Mariano Navone, Guido Andreozzi y Andrés Molteni. La convocatoria marcó el inicio de la cuenta regresiva para una serie que tendrá varios condimentos especiales: será la primera de Argentina como local tras más de dos años y medio de espera, marcará el debut de Neuquén como sede del torneo y se disputará sobre una cancha dura especialmente construida dentro del estadio Ruca Che, en la capital provincial.
Sin embargo, todavía falta un paso fundamental antes de que los jugadores puedan empezar a pensar exclusivamente en Turquía: la construcción y puesta a punto del escenario de competencia.
La cancha comenzará a montarse el martes 8 de septiembre, cuando el estadio quede liberado de sus otras actividades. El trabajo demandará unos seis días y la Asociación Argentina de Tenis (AAT) estipula que estará terminado entre el domingo 13 y el lunes 14.
En adelante comenzará una etapa clave para ambos equipos. Argentina y Turquía podrán entrenarse en la cancha desde el martes 15 de septiembre, cuatro días antes del comienzo de la serie. Ese período estará destinado a que los jugadores se adapten a las condiciones específicas del escenario: la velocidad de la superficie, el pique de la pelota, la iluminación y las dimensiones del espacio.
La serie comenzará el sábado 19 con los dos partidos de singles. El domingo 20 será el turno del dobles y, de ser necesarios, de los dos singles restantes. El sorteo que determinará el orden de los partidos está previsto para el viernes 18.
Una cancha rápida y bajo techo
Uno de los puntos centrales de la planificación argentina fue la elección de la superficie. Frana y su equipo evaluaron la posibilidad de mantener el polvo de ladrillo, una superficie habitual en las localías argentinas, pero finalmente optaron por una cancha dura.
La decisión tuvo un argumento deportivo: los jugadores argentinos se encuentran compitiendo sobre cemento en el ATP Tour desde mediados de julio, por lo que una de las consignas fue evitar un cambio de superficie innecesario. Además, la época del año llevó a buscar un escenario cubierto para reducir el impacto de posibles condiciones climáticas adversas.
La cancha será construida por la empresa española GreenSet y tendrá una velocidad intermedia, nivel 3 según la clasificación de World Tennis, ex Federación Internacional de Tenis (ITF).
El estadio Ruca Che fue elegido luego de evaluar distintas alternativas y localidades. La serie marcará además el regreso de Argentina a la localía después de dos años y medio jugando como visitante. La última vez que el equipo nacional disputó una serie en el país fue ante Kazajistán, en Rosario, en febrero de 2024.
Las pelotas serán las mismas de Roland Garros
Otro de los detalles que puede tener influencia directa en el desarrollo de los partidos son las pelotas. Para la serie ante Turquía se utilizarán las Wilson Roland Garros, las mismas que se emplean en el Grand Slam parisino.
“Son pelotas a las que los jugadores ya están acostumbrados, porque es uno de los modelos que se utilizan en el circuito profesional. Además, son las que venimos utilizando cuando jugamos de locales y también en los torneos argentinos”, explicó Eddie Fiumara, director deportivo de la AAT.
La elección no es un detalle menor. Aunque las pelotas utilizadas en el circuito profesional están normalizadas y deben cumplir determinados parámetros, existen diferencias entre los modelos y sus características pueden influir en la velocidad de juego, el pique y las sensaciones de los jugadores.
En una superficie dura y de velocidad intermedia como la que tendrá el Ruca Che, la pelota será, por lo tanto, otro de los elementos a los que deberán adaptarse ambos equipos durante los entrenamientos previos.

Sin jueces de línea: se utilizará el Hawk-Eye Live
La serie tendrá además una particularidad tecnológica: por primera vez en una Copa Davis disputada en Argentina no habrá jueces de línea visibles en la cancha.
El torneo utilizará el sistema Electronic Line Calling Live, conocido popularmente como Hawk-Eye Live, que permite determinar automáticamente si una pelota picó dentro o fuera de los límites mediante un sistema de cámaras.
La AAT, sin embargo, tomó una precaución: tendrá jueces de línea disponibles como respaldo ante cualquier inconveniente técnico. El antecedente es la serie que Argentina disputó ante Noruega en Oslo, en enero de 2025.
Entonces, durante el partido entre Tomás Etcheverry y Nicolai Budkov Kjaer, el sistema electrónico sufrió un desperfecto que obligó a interrumpir el encuentro durante más de 15 minutos. Ante la imposibilidad de solucionar rápidamente el problema, se recurrió a jueces de línea humanos para poder continuar el partido. Para evitar que ocurra una situación similar, la AAT contará con un grupo de jueces en reserva.

Cuatro días para acostumbrarse al escenario
Con el equipo ya confirmado, la superficie definida y las pelotas elegidas, el próximo gran momento de la preparación argentina será el martes 15 de septiembre.
Cuatro días antes del comienzo de la serie, los jugadores podrán pisar por primera vez la cancha del Ruca Che y comenzar la adaptación al escenario donde Argentina buscará asegurarse una plaza en los Qualifiers 2027.
Ese período de entrenamiento será especialmente importante porque permitirá conocer de primera mano una cancha que todavía no existe: los jugadores llegarán a Neuquén con la referencia de una superficie de velocidad intermedia, pero deberán terminar de ajustar sus movimientos, desplazamientos, servicios y golpes a las condiciones concretas del escenario.
Para el equipo de Frana será además una localía especial. Neuquén se convertirá en la primera provincia de la Patagonia en recibir una serie de Copa Davis y el Ruca Che, con capacidad para 3.000 espectadores, estará colmado: las entradas se agotaron en apenas media hora.
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