Un reciente reportaje audiovisual publicado por el diario internacional El País ha dejado al descubierto las imágenes de las obras del Centro de Alta Contención de la Criminalidad Organizada (CACCO), la nueva infraestructura penitenciaria de máxima seguridad que se erige en la provincia de Alajuela, unos 20 kilómetros al noroeste de la capital costarricense.

De acuerdo con el reporte del influyente medio de comunicación, la mega obra registra ya un 89% de avance en su construcción. El recorrido visual expuesto por El País pone en evidencia:

  • Pasillos blindados
  • Pabellones de alta resistencia
  • Celdas comunitarias de contención extrema
  • Complejos sistemas de vigilancia electrónica que se encuentran en su etapa final de acabado.

La nueva prisión albergará a más de 5,000 reclusos considerados de máxima peligrosidad, cifra que representa aproximadamente el 25% de la población penitenciaria total del país.

Esta concentración masiva pretende resolver no solo el hacinamiento crítico del sistema penitenciario, sino sobre todo el déficit de control que permitía la articulación de redes delictivas tras las rejas.

Las especificaciones técnicas del CACCO replican los pilares clave del modelo de alta contención:

  • Aislamiento extremo: Celdas reforzadas sin puntos ciegos diseñadas para impedir cualquier contacto físico o visual no autorizado.
  • Bloqueo tecnológico total: Inhabilitación absoluta de señales de telefonía e internet para neutralizar la coordinación criminal con el exterior.
  • Sistemas de biometría y vigilancia: Control de acceso automatizado mediante reconocimiento facial y sensores de movimiento en todos los perímetros.
  • Régimen disciplinario estricto: Reducción drástica de desplazamientos internos y anulación de beneficios que faciliten la movilidad del recluso dentro del recinto.

La influencia de Nayib Bukele y el giro penitenciario de Costa Rica

El CACCO no es una iniciativa aislada dentro de las políticas públicas de la región; está diseñado de forma directa bajo las pautas operativas y arquitectónicas del Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), la célebre megaprisión impulsada en El Salvador por el presidente Nayib Bukele.

La influencia de la doctrina salvadoreña en la seguridad costarricense viene tomando fuerza desde la administración del expresidente Rodrigo Chaves quien contó con la participación directa de Bukele al inicio del proyecto y se ha consolidado definitivamente bajo el mandato de la presidenta Fernández.

Desde la campaña electoral y tras asumir la presidencia, Fernández mantuvo una posición contundente: Costa Rica no debía continuar financiando “techo, comida y protección” a criminales que continúan dirigiendo operaciones de narcotráfico, extorsión y sicariato desde el interior de las prisiones.

Tras sostener conversaciones directas con el mandatario salvadoreño, el Gobierno costarricense recibió el respaldo y asesoramiento técnico de las autoridades de El Salvador para adaptar dicho esquema penitenciario a las necesidades locales. Con ello, se busca cortar de raíz la línea de mando que las bandas criminales ejercen hacia el exterior mediante el aislamiento total de sus cabecillas.

Por lo que, la decisión de la administración de Laura Fernández refleja el profundo viraje de las demandas ciudadanas hacia medidas de “mano dura” ante la creciente ola de homicidios e inseguridad ligada al narcotráfico internacional.

A medida que las obras en Alajuela entran en su fase definitiva de equipamiento y recepción de suministros, el Ejecutivo alista los protocolos de traslado para los primeros reclusos de alto riesgo. Con esta mega obra casi finalizada, Costa Rica formaliza su adscripción a la tendencia regional de infraestructuras penitenciarias de máxima seguridad, confiando en que el CACCO sea el golpe definitivo contra el crimen organizado que amenaza la tranquilidad nacional.