
La cefalea en racimos puede estar vinculada a inflamación, alteraciones en la regulación de genes y exposición a sustancias del humo del tabaco, según dos estudios publicados este mes por científicos del Instituto Karolinska, en Suecia, difundidos por esa institución.
Los trabajos aportan nuevas pistas sobre una afección neurológica rara que provoca ataques súbitos de dolor intenso y cuyas causas siguen poco claras.
Los investigadores hallaron indicios en dos frentes: el primer estudio, publicado en The Journal of Headache and Pain confirmó la relevancia de siete genes candidatos asociados a la cefalea en racimos y los vincularon con vías de señalización inflamatoria.
El segundo estudio, publicado esta semana en Cephalalgia, detectó marcadores de mayor exposición a metales pesados del humo del tabaco y cambios en la metilación del ADN. Ambos estudios no prueban una relación causal.
¿Qué es la cefalea en racimos?
La cefalea en racimos es un trastorno neurológico raro caracterizado por episodios repentinos y muy dolorosos. Estos ataques suelen comenzar alrededor de un ojo, pueden extenderse a zonas cercanas de la cara, duran entre media hora y tres horas y suelen repetirse entre una y tres veces por día durante varias semanas.
Como publicó Infobae, según un estudio previo de la Universidad de Texas el 71% de las personas con cefalea en racimos reportó episodios a la misma hora cada día, con mayor frecuencia entre la noche y la madrugada, un patrón que refuerza la relación con el reloj biológico.
La pista genética refuerza el papel de la inflamación

El estudio genético del Instituto Karolinska, publicado en The Journal of Headache and Pain, analizó factores de riesgo identificados antes en investigaciones de asociación del genoma completo. Incluyó análisis genéticos de más de 1.500 personas, además de estudios moleculares en muestras de sangre, células de la piel y ADN de grupos más pequeños de pacientes y controles sanos.
Los investigadores confirmaron la relevancia de siete genes que ya se habían asociado con la cefalea en racimos. También observaron que varios de esos genes muestran una expresión distinta en personas con la enfermedad.
La misma fuente añade que seis de esos siete genes están activos en células inmunitarias o ligados a vías de señalización inflamatoria. El análisis precisa que cinco genes candidatos se expresan de forma abundante en células inmunitarias y sanguíneas, con convergencia funcional en rutas inflamatorias.

Caroline Ran, profesora asociada del Centro para Cefalea en Racimos del Departamento de Neurociencia del Instituto Karolinska, afirmó a esa institución: “Esto refuerza la hipótesis de que el sistema inmunitario y la inflamación pueden desempeñar un papel central en la cefalea en racimos”.
Ran añadió: “Varios de los genes influyen en las mismas vías de señalización biológica, lo que nos aporta pistas importantes sobre los mecanismos detrás de la enfermedad”.
El estudio detalla además asociaciones genéticas en variantes funcionales de FHL5 y MERTK. También halló cambios en la expresión relativa de varios genes candidatos, con descensos en DUSP10, CAPN2, UFL1 y LRP1 en sangre, además de una baja de CAPN2 y un aumento de FTCDNL1/FONG en fibroblastos.
El humo del tabaco aparece como posible factor ambiental

La segunda línea de investigación se centró en si la exposición a sustancias del humo del tabaco afecta la regulación genética en personas con cefalea en racimos, según el Instituto Karolinska. Estudios previos ya habían mostrado que quienes padecen esta afección fuman con más frecuencia que la población general.
En el reciente estudio los investigadores analizaron muestras de sangre, ADN y líquido cefalorraquídeo de pacientes y personas sanas. El número de participantes osciló entre 26 y 79, según el tipo de análisis.
Los pacientes con cefalea en racimos presentaron marcadores compatibles con una mayor exposición a metales pesados y otras sustancias presentes en el humo del tabaco. También se detectaron cambios en marcadores que regulan la metilación del ADN, un mecanismo que influye en la actividad de distintos genes.
Andrea Carmine Belin, profesora asociada del Centro para Cefalea en Racimos del Departamento de Neurociencia, señaló: “Este estudio no puede demostrar causa y efecto, pero los resultados sugieren que factores ambientales, como los metales pesados del humo del tabaco, pueden interactuar con mecanismos biológicos en la cefalea en racimos”.
Diferencias entre cefalea en racimos y migraña
La Fundación Estadounidense de la Migraña señala que la cefalea en racimos suele causar ataques breves, muy intensos y localizados de un solo lado de la cabeza, sobre todo alrededor del ojo, la frente o la sien.
Estos episodios pueden aparecer entre una y tres veces por día, e incluso hasta ocho, y quienes los padecen suelen mostrarse inquietos o agitados durante el ataque. En la migraña, en cambio, es más frecuente la búsqueda de reposo en un lugar oscuro y silencioso.
Qué puede afirmarse y qué no sobre las causas
Los investigadores suecos subrayan límites en los resultados. Los análisis biológicos se hicieron en grupos relativamente pequeños y varios hallazgos requieren confirmación en estudios de mayor escala.
El artículo científico detalla tamaños reducidos en varias pruebas, como 62 pacientes y 26 controles para un análisis de metilación, o 20 pacientes y 22 controles para análisis de expresión génica en sangre. También señala limitaciones por la disponibilidad de tejidos y advierte que algunos resultados pueden no trasladarse de forma directa a los mecanismos del sistema nervioso.
Los datos apuntan a un cruce posible entre susceptibilidad genética y exposiciones ambientales en esta enfermedad, pero sin cerrar una relación causal. Esa interacción todavía debe comprobarse con muestras más amplias.
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