Seis años y dos meses después del hecho, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 del Departamento Judicial Mercedes dictó sentencia este miércoles en la causa por el brutal asesinato de Débora Ángela Ríos, la empleada de una estación de servicio que fue asesinada el 8 de junio de 2020 en la localidad de Cuartel V, partido de Moreno, por tres delincuentes que la abordaron para robarle cuando se dirigía a su trabajo.

Según consta en el fallo al que accedió Infobae, el juez Juan Pablo Bonnet resolvió condenar a Enzo René Aylan a la pena de prisión perpetua como autor del delito de homicidio calificado criminis causa. La condena se produjo tras el veredicto de un jurado popular, que lo encontró culpable por unanimidad (12 votos).

En la misma sentencia, el coimputado Alexis Iván Matcovich fue condenado a 7 años y 6 meses de prisión como autor de robo agravado por el uso de arma. El jurado popular lo halló culpable por 10 votos, ajustando la imputación a la participación en el robo cometido en el mismo episodio, pero no a la muerte de la víctima.

Durante el debate, las partes presentaron pruebas documentales, testimonios y periciales, y se incorporaron también resultados de ADN, que permitieron identificar a los acusados en la escena del hecho.

El juez Bonnet señaló en su fallo que no existieron circunstancias que permitieran exonerar de responsabilidad penal a los condenados. En el caso de Matcovich, se valoró en favor del acusado la ausencia de antecedentes penales computables y otras condiciones personales de menor peso, como el haber completado los estudios secundarios y contar con lazos familiares. El juez ponderó que, según el propio alcance del veredicto, a Matcovich no podía atribuírsele responsabilidad alguna en el resultado muerte, lo cual fue excluido de forma tajante de la valoración jurídica.

Para Aylan, por tratarse de una pena perpetua, no tuvo incidencia práctica la ponderación individual de agravantes o atenuantes. En su caso, el juez describió cómo la modalidad nocturna del ataque, la superioridad numérica y la vulnerabilidad de la víctima incidieron en la valoración del caso.

Destacó, a su vez, que el hecho fue cometido durante las restricciones de circulación impuestas por la pandemia de COVID-19, lo que aumentó el grado de indefensión de Débora Ríos. “La elección de tales condiciones para ejecutar el desapoderamiento importó un aprovechamiento de una situación objetiva que facilitaba su comisión y profundizaba el estado de vulnerabilidad de quien resultó damnificada”, fundamentó.

Uno de los puntos más singulares del fallo es la revocación de una condena condicional previa que pesaba sobre Aylan. El juez explicó que, como al momento del nuevo hecho la pena anterior aún no había caducado, correspondió integrar todas las sanciones en una pena única de prisión perpetua. “Debe aplicarse lo dispuesto en la parte final de dicho precepto, de acuerdo a las reglas del art. 58... correspondiendo, por consiguiente, REVOCAR la condicionalidad de la primigenia condena, e IMPONER una pena única”, subraya el texto, en referencia al Código Penal bonaerense.

El jurado popular fue instruido sobre los alcances legales de las figuras penales debatidas, incluyendo las diferencias entre homicidio agravado criminis causa, homicidio en ocasión de robo y robo agravado por el uso de arma. Las deliberaciones se realizaron de acuerdo con las reglas establecidas por el Código Procesal Penal de la provincia de Buenos Aires, exigiendo unanimidad para la condena por homicidio agravado y al menos diez votos para la condena por robo agravado.

El expediente se remitió al Juzgado de Ejecución Penal provincial para el seguimiento de las condenas y se dispuso la colaboración de la fiscalía para investigar la supuesta intervención de un tercer implicado (“Chuli”), conforme fue solicitado durante el debate.

El hecho

De acuerdo a la reconstrucción de lo ocurrido, alrededor de las 4:00 de la madrugada del 8 de junio de 2020, la joven de 36 años concurría a tomar el colectivo para llegar a su lugar de trabajo cuando fue abordada en el cruce de San Fernando y Malabia, Cuartel V, por tres personas que, con fines de robo, la atacaron con elementos cortopunzantes.

Ante los intentos de Débora por defenderse, con el claro fin de consumar el asalto, los delincuentes le propinaron golpes y lesiones cortopunzantes con los elementos que portaban.

Débora perdió la vida en aquella zona de Cuartel V producto de un paro cardiorrespiratorio secundario a hematoma, originado por un traumatismo grave.

La investigación dio con dos de los autores del hecho, y continúa tendiente a dar con el tercero.