
Los centros de datos de Estados Unidos consumieron directamente cerca de 66.000 millones de litros de agua en 2023, aproximadamente tres veces más que los 21.200 millones de litros registrados en 2014, según estimaciones del Lawrence Berkeley National Laboratory recogidas por el Congressional Research Service.
El crecimiento refleja la rápida expansión de la infraestructura digital y anticipa un desafío mayor ante el auge de la inteligencia artificial, que exige cada vez más capacidad de procesamiento, electricidad y sistemas de refrigeración.
La cifra también revela una dimensión menos visible de la carrera tecnológica. Detrás de herramientas de inteligencia artificial capaces de responder en segundos existe una red de enormes instalaciones repletas de servidores y aceleradores que generan calor de manera constante.

Mantener esos equipos funcionando dentro de límites seguros requiere sistemas de refrigeración que, en determinados casos, dependen de importantes cantidades de agua.
El consumo de agua se triplicó en nueve años
Entre 2014 y 2023, el consumo directo de agua de los centros de datos estadounidenses pasó de unos 21.200 millones a aproximadamente 66.000 millones de litros. El salto se produjo antes de que gran parte de la infraestructura actualmente planificada para inteligencia artificial estuviera completamente operativa.
El año 2023 resulta especialmente relevante para entender el alcance de estas cifras. ChatGPT había sido lanzado al público a finales de 2022 y la popularidad de la inteligencia artificial generativa comenzaba a disparar la demanda de capacidad informática.
Sin embargo, muchos de los grandes proyectos de centros de datos y complejos especializados que se anunciaron posteriormente todavía no estaban construidos.
Esto significa que los datos disponibles pueden representar, en buena medida, el inicio de una nueva fase de expansión y no necesariamente su punto más alto. Durante los últimos años, las principales empresas tecnológicas han acelerado sus inversiones en servidores, chips especializados y nuevas instalaciones para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial.
La inteligencia artificial multiplica la necesidad de capacidad informática
La evolución de OpenAI permite observar la escala que está adquiriendo esta transformación. La empresa explicó al Congreso estadounidense que su capacidad disponible de computación pasó de alrededor de 0,2 gigavatios en 2023 a cerca de 1,9 gigavatios en 2025, un incremento cercano a diez veces en apenas dos años.
El cambio refleja cómo la inteligencia artificial se ha convertido en un desafío de infraestructura, además de una competencia por desarrollar mejores modelos. Empresas como OpenAI, Microsoft, Amazon, Google y Oracle necesitan asegurar enormes cantidades de energía y capacidad de procesamiento para sostener sus servicios y atender la creciente demanda.
Proyectos como Stargate, así como la construcción de nuevos centros de datos y la compra masiva de aceleradores especializados, muestran que la carrera por la IA está trasladándose también al terreno físico. Ya no basta con desarrollar algoritmos: es necesario disponer de lugares donde alojarlos y de suficientes recursos para mantenerlos operativos.
Por qué los centros de datos necesitan tanta agua
Los servidores y los procesadores utilizados para inteligencia artificial consumen grandes cantidades de electricidad y convierten una parte importante de esa energía en calor. Para evitar daños o pérdidas de rendimiento, los centros de datos deben refrigerar continuamente sus equipos.
Uno de los sistemas utilizados es la refrigeración evaporativa, que puede resultar eficiente desde el punto de vista energético, pero requiere agua para disipar el calor. La cantidad consumida, sin embargo, puede variar considerablemente según el diseño de cada instalación, el clima, la ubicación geográfica y la densidad del hardware.
Por esta razón, no existe una relación fija entre el crecimiento de la inteligencia artificial y el volumen exacto de agua que utilizará un centro de datos. Dos instalaciones con capacidades similares pueden tener necesidades hídricas diferentes dependiendo de la tecnología de refrigeración empleada.

La huella hídrica también incluye la electricidad
El impacto del sector no se limita al agua utilizada dentro de los centros de datos. La generación de la electricidad necesaria para mantenerlos operativos también puede requerir grandes volúmenes de agua, especialmente dependiendo de las fuentes de energía utilizadas.
El Lawrence Berkeley National Laboratory estimó que, en 2023, la generación de electricidad consumida por los centros de datos estadounidenses estuvo asociada a cerca de 800.000 millones de litros de agua. Se trata de una estimación indirecta y calculada mediante una metodología distinta al consumo directo, pero sirve para dimensionar el impacto de toda la cadena energética.
A esto se suma un problema de información. Estados Unidos todavía no cuenta con una evaluación federal sistemática que permita conocer con precisión el consumo de agua de toda la industria de centros de datos. Los registros están repartidos entre gobiernos locales, estados, empresas de suministro y operadores privados.
Mientras tanto, la infraestructura para inteligencia artificial continúa creciendo. Con los últimos datos nacionales completos concentrados en 2023, Estados Unidos afronta la expansión de una industria cada vez más dependiente de recursos físicos sin contar todavía con una fotografía totalmente actualizada de su impacto hídrico.
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